lunes, 26 de marzo de 2012

FITAZ ‘El horacio’: la prueba de la constancia

El horacio merece ser vista, dentro de un festival como es el Fitaz, por mucha más gente que la veintena que asistió al estreno en la Casa de la Cultura. La obra es el resultado de un trabajo de grupo, Imakina Comunidad Teatral, que ha abrazado la profesión como eso: como algo que exige tiempo, que entonces permite búsquedas y hallazgos de algo que decir de una manera propia, aunque siempre —tal el mérito de estos jóvenes encabezados por Mario Aguirre y Francia Oblitas— de manera distinta.

En El horacio, Imakina recurre a la palabra escrita por el dramaturgo alemán Heiner Müller, para tomar una leyenda romana y plantear el dilema de cómo separar el heroísmo patriota del crimen: cuestión de justicia eso de dar a cada quien lo que le corresponde.

Los cuatro en escena —Oblitas, Gino Ostuni, Luis Caballero y Luis García Tornel— arman un pueblo y recrean la humanidad; Francia, que tiene una presencia enorme, podría devorarse la obra, pero Aguirre, desde la dirección, crea el equilibrio. La palabra, de por sí fuerte, se convierte —salvo algunos pleonasmos— en imágenes que suman: cuerpos vivos que reproducen un rito que entonces muestra su eterno sinsentido.

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