domingo, 5 de junio de 2011

Museo Nacional de Arte La caída de Melgarejo

Sin duda, uno de los presidentes que dejó su impronta en la historia boliviana, sobre todo por sus medidas impopulares y por su tiranía, fue Manuel Mariano Melgarejo Valencia, el general que actualmente es venerado como un santo en su natal Tarata. El Museo Nacional de Arte conserva una obra anónima del siglo XIX que representa el derrocamiento de este personaje, el 14 de enero de 1871.

Las paradojas y vaivenes rodearon la vida de este hombre nacido el 13 de abril de 1820, en pleno Domingo de Pascua, por lo que se consideraba un líder mesiánico enviado a este mundo por el mismísimo Dios. Una de ellas es la que tras haber apoyado el mandato de José María Linares (1857-1861), terminó impulsando su derrocamiento a manos del general José María Achá, a quien, a la par, dio un golpe de Estado en 1864.

Otra es que, ya en el poder, en 1865, y en medio de una intentona golpista, asesinó a Manuel Isidoro Belzu, El Tata, el ex gobernante populista que le había perdonado la vida pese a que lideró en 1854 una revuelta en su contra, luego de que Melgarejo alegó que el alcohol le había inducido a ello. Y al final, el tarateño también fue derrocado en 1871 por un general de confianza: Agustín Morales Hernández, comandante del Ejército.

El cuadro de esta página muestra ese momento, cuando la entonces Plaza de Armas, hoy plaza Murillo, se tiñó de sangre. En la parte baja del óleo, a la derecha, se puede apreciar a Morales, que dirige a sus soldados con el brazo izquierdo levantado. Saliendo del Palacio de Gobierno, se ve a Melgarejo, que enfundado en un traje gris y sujetando una pistola en la mano derecha, sale acompañado de su séquito armado.

Esta pieza también es valorada porque muestra la arquitectura de la época en las casonas ubicadas entre las actuales calles Comercio y Socabaya, e incluso a la Catedral a medio construir. Y un detalle sobresaliente en medio del kilómetro cero de la urbe paceña es la extinta Fuente de Neptuno, hoy desaparecida.

Tras el golpe, Melgarejo huyó a Perú, allí murió el 23 de noviembre de 1871, en medio de otra paradoja. Su asesino fue Aurelio Sánchez, el cuñado al que había salvado años antes del paredón, todo por amor a Juana Sánchez. Pero ésa es otra historia.

1 comentario:

  1. ¿Es posible utilizar esta imagen para una publicación impresa con fines comerciales? Si ese es el caso, a quién debe atribuirse la fotografía. En caso contrario, ¿con quién debo contactarme? Muchas gracias

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