domingo, 11 de junio de 2017

El Mural del Cuarto Centenario está abandonado a su suerte


Pocas veces uno es testigo del centenario de su tierra o solar nativo. Nada se sabe del primer centenario de la villa de Oruro, no existe registro alguno de lo que aconteció ese primero de noviembre de 1706; para el segundo centenario el año 1806, se confirmó que la villa, pueda llamarse y titularse como "ciudad de Oruro", eran ya las últimas décadas del coloniaje español; sin embargo, para el tercer centenario en 1906 es conocido que Oruro, ya estrenó su escudo oficializado años antes (el mismo que aún hoy usamos), así como circuló la obra del patricio don Adolfo Mier y León, que dio lustre de pluma al áureo momento, su libro "Noticia y Proceso de la Villa San Felipe de Austria", traspasó el tiempo y es fuente obligada de consulta, que mejor homenaje literario con esas recopilaciones históricas que hacen a Oruro, con un necesario marco de origen y razón de existir.

Así pues, para el Cuarto Centenario, que nos tocó presenciar testimonialmente con varias actividades, una de las más importantes y materializadas hasta hoy, es el mural titulado "Oruro, ayer, hoy y mañana", exaltado como una obra plástica de la síntesis de la altiva tierra minera de Oruro; el hermoso óleo, tiene una superficie de 24 metros cuadrados de historia gráfica, en la que florecen (como frutos exóticos del altiplano), hechos de cardinal importancia histórica, no solo para nuestra ciudad de Oruro, sino para Bolivia, e incluso para el mundo.

Lamentablemente esa obra de arte, está abandonada a su suerte, y toca hablar de la misma en estas breves columnas, y es deber de las autoridades salvaguardar éste testimonio de vida e historia.

Un mural retrata a Oruro

Es digno y hermoso de admirar en pleno centro de la ciudad, aquella síntesis gráfica, perdurable de la historia de Oruro, cual es el mural "Oruro, ayer hoy y mañana"; cumple fielmente su cualidad didáctica y ese carácter decorativo que embellece la arquitectura de ingreso a la plaza "Manuel de Castro y Padilla", y principalmente el término de "monumental", y no por el tamaño del mural referido, sino por la exquisita composición de la imagen, que dice todo lo que pasó en sus más de cuatrocientos años de la urbe orureña.

Casi todos fuimos testigos de las celebraciones de nuestra ciudad el año 2006, entre las que mayor huella de presencia dejó es el referido mural. Pasaron ya once años y el mismo, actualmente se encuentra inexplicablemente sin su cubierta de techo, que lo protegía de toda exposición a la lluvia, y a los rayos solares, principalmente. Tenemos una obra de arte, descuidada, es más abandonada.

Llamo la atención al municipio principalmente, pues en Oruro, existen prioridades culturales, que deben atenderse en función de los fastos históricos, la validez intelectual y sobre todo los rasgos distintivos de nuestro pueblo, que son los que le dan identidad y contenido espiritual. En este marco, es importante ver cómo tratamos al gráfico pasado y porvenir de Oruro (presente en este bello mural), para revisar la rica historia de Oruro y su glorioso pasado y encontrarnos con un lenguaje directo de hechos históricos de peso.

El mural mide 8 metros de largo, por 3 metros de ancho, haciendo un total de 24 metros de superficie, sobre un lienzo donde la técnica del óleo, hizo con sus ricos colores, renacer los personajes del pasado. Para su realización, fue la ´Cooperativa de Telecomunicaciones Oruro - Coteor Ltda.´, la que auspició tal obra, con los reconocidos artistas plásticos Ricardo Rocha Guzmán, y Jaime Calizaya Ajhuacho; ambos artistas orureños están catalogados como "artistas de la segunda generación" dentro de la cronología de artistas fecundos, antes lo están Gustavo Lara, Alberto Medina, Valerio Calles, Heriberto Portillo, entre muchos otros importantes cultores del arte, y es necesario nombrarlos, pues es así como las generaciones testimonian estilos propios de su escuela, en este caso el muralismo, que nació bellamente de Rocha y Calizaya; es documento valioso del arte que eclipsa por su belleza y composición generacional el centro mismo de Oruro.

Los hechos y personajes

Un artista con seguridad tendrá su propia interpretación de su obra, por lo que describiré brevemente lo que mi persona observa en el referido mural. Existen los personajes históricos, de trascendencia religiosa, económica, e intelectual.

Van sucediéndose los personajes, desde los fundadores y primeros alcaldes de la villa, Jerónimo de Ondegardo, vecino encomendero de éstos reinos y Francisco de Medrano, primer poblador y descubridor de estas minas. Así también esta don Manuel de Castro y Padilla, fundador de nuestro Oruro.

En el suelo altiplánico, la muerte acoge un cuerpo de donde nace la esperanza de la cruz cristiana, y un trabajador minero extiende sus brazos con las herramientas del rudo laboreo, como imitando el nacimiento del fénix inmortal.

Tomás Barrón, sintetiza la lucha de Oruro, por su autogobierno y autónoma decisión de regirse libre y con Cabildo de propios hijos de ésta tierra; se inicia la pertenencia a una nueva nación o Estado; y ahí se alza la columna del ´Conchupata´ con la bella oriflama bandera tricolor, dándose en Oruro, el garbo homenaje de estrenar por Decreto la bandera patria boliviana.

Los frutos de la tierra orureña, pueden ser la agricultura o la minería; ambos regados con el sudor de los nativos quechuas y aymaras principalmente, la minería tiene en el mural al minero jornalero y la imagen del más que millonario Simón I. Patiño, quien fuera la sexta persona más rica del mundo en su momento, cuyo centro de acción fue Oruro en sus primeros años del sigo XX. El ingreso del ferrocarril, es un icono presente.

Ildefonso Murguía Anze, es siempre el valeroso comandante de los ´Colorados de Bolivia´, y a orgullo nuestro de cuna orureña. Tierra de amor y carnaval, de rima y composición musical, tiene por referentes a Raúl Shaw Moreno, Luis Mendizábal Santa Cruz, Gilberto Rojas, y el ´Jacha´ Flores Apaza.

El padre de la judicatura boliviana es Pantaleón Dalence, cuyo retrato es obligada memoria de probidad y justicia en todo el territorio nacional, está altivo en este memorable documento gráfico, y es hermoso ver como flor exótica la presencia de Milena Estrada Sainz, bella musa y poeta, quien fundara la filial "Sociedad Pro Chaco", en momentos críticos de la guerra que enfrentábamos contra Paraguay. Entre muchos otros actores de la construcción histórica.

En lo superior, fuera de todo lo referido el ojo agudo observa, una ciudad blanca, apenas perceptible, es el Oruro de mañana, está confundida con el azul del cielo, supremo y esperanzador.

Delicada situación

Transmito ésta observación, que no es contraria a ninguna autoridad ni colaboradores, para que revisen el poder tomar acciones urgentes en una obra que habla por todos. Las paredes del edificio del "Concejo Municipal", están completamente grafiteadas, dando pésima imagen al centro histórico, y no van con el entorno, más aún, cuando resalta en lo alto el mural referido.

El mural del centenario, está hace más de medio año, sin la cubierta o techumbre que lo cubría, y no es para poco alarmarse, pues las lluvias y exposiciones directas al ambiente deteriorarán irremediablemente ese monumento al "Cuarto Centenario de Oruro".

La rica historia de Oruro y el glorioso pasado del pueblo, está lamentablemente en continuo deterioro, por falta de lectura y versación. Admirar este mural, es abrir el libro de la historia y hallar la sorpresa en primer plano, y deleitarse a continuación con las obras portentosas que ha efectuado el orureño, en cualquier época y situación.

Es necesario también dar vida a estos pasajes del centro de la ciudad, sería muy propio establecer "tarimas semanales al Arte", para que el teatro, la música, y el óleo; sean habituales cada fin de semana en este punto céntrico, bajo el gran mural que cuida a Oruro, en este nuevo siglo de desafíos provechosos. Las condiciones están dadas, es hora de restaurar éste Mural y hacer florecer una vez más el arte, en el centro mismo de Oruro.


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