lunes, 10 de julio de 2017

Alexandra Bravo Cladera y su exótico arte plumario

El arte plumario es aquel en el que se utilizan plumas de diferentes colores y tamaños para crear hermosas obras. La técnica más utilizada de este arte es la del mosaico plumario, que si bien es la más laboriosa, se asemeja a la técnica pictórica, pudiendo así representar desde figuras humanas, paisajes y objetos, hasta figuras abstractas.

El arte plumario se desarrolló desde tiempos remotos en diferentes partes del mundo, como África, Asia, en casi todos los pueblos de América de Norte a Sur, y es que las plumas se usaban en atuendos para distinción de clases sociales, religiosas, la pertenencia al grupo étnico y de poder.

En América las culturas originarias las utilizaban como símbolo de valor, cada pluma debía ser ganada para portarla con dignidad, como muestra de valor y respeto a la naturaleza, desde el Norte de Canadá, hasta el Sur de la Patagonia, no ha existido nación o grupo étnico que no haya conocido el arte plumario, se puede decir que las plumas significaban para nuestros antepasados lo que hoy significa el oro.

Hablar de Alexandra, es hablar de una orureña de muchas facetas, inquieta y preocupada por la reivindicación de la mujer migrante. Alexandra Bravo Cladera es una artista de profesión psicoterapeuta, creadora de la Escuela Latinoamericana de Arte Plumaria en Friburgo-Suiza, que actualmente continúa en funcionamiento.

Ella describe el arte y la psicología como cara y cruz de la misma moneda cultural.

Alexandra Bravo dejó su país Bolivia en 1971 y se fue a radicar a Chile, durante el gobierno del general Hugo Banzer, dos años después, tras el golpe militar de Augusto Pinochet, se exilió por segunda vez en Suiza, allá comenzó a construir un puente de solidaridad y paz entre pueblos y culturas por intermedio del material universal de las plumas.

El interés por este arte nace en el corazón de Alexandra, en las propias raíces andinas, realizó una valiosa investigación, especialmente en pueblos de tierras bajas de Bolivia, como los ayoreos, morós, moxeños, sirionós, chiriguanos, etc.

Expuso parte de sus obras en galerías y museos de Suiza, Alemania y Bolivia, fue invitada a dictar cursos y conferencias sobre su arte en diferentes universidades europeas.

Su trabajo académico, así como su arte buscan mostrar al mundo que el arte plumario no es sinónimo de salvajismo, ni de exclusividad de sociedades primitivas, además de recuperar una técnica ancestral, la artista busca mandar un mensaje ecológico relacionado con la conservación de aves exóticas, pues su mérito es que ella sólo utiliza lo que otros llaman plumas basura, es decir plumas de animales de granja que son desechadas cuando se despluman de forma natural.

Este arte plumario tiene una técnica que comprende desde recolección, lavado, desinfección, clasificación por colores, tamaños y formas de las plumas, pero además exige mucha paciencia para lograr el objetivo deseado, trabajo que nuestra artista lo desempeña con dedicación por satisfacción personal, sin buscar ningún reconocimiento, porque ha encontrado en ello lo que realmente le gusta hacer, el labrado de la pluma.


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