viernes, 23 de septiembre de 2011

Daniel Gonzales, 25 años con alegrías y tristezas en la actuación

Cumplir 25 años de trayectoria, no es fácil para un actor, sobre todo en nuestro país, en el que el arte en ocasiones no es bien reconocido, pero existen personas que por la pasión que les impulsa, están en los escenarios constantemente, llevando humor y enseñanzas.

Es el caso de Daniel Gonzales, conocido por su personaje "Rigucho", que desde sus 16 años, impulsado por su aptitud para actuar, sube a los escenarios apoyado por grandes artistas.

Daniel, llegó a Oruro para celebrar sus 25 años de carrera artística, y aprovechamos para que comparta con los orureños algunos detalles sobre su vida.

- Tu inquietud por la actuación te animó a buscar a personas que te apoyaron para comenzar. ¿Cuándo y cómo fue?

- Comienzo el año 1986 cuando me animo a hablarle a un gran actor llamado Celso Peñaranda, quien me da la oportunidad de hacer teatro, yo actuaba siempre en colegio, en mi zona, me gustaba mucho, entonces con el apoyo de don Celso, pude ingresar al elenco de un amigo que él tenía, otro gran actor, don Lucho Espinoza, entonces de esa manera comienzo a hacer teatro profesional, a conocer lo que es este mundo del teatro, y de ahí en adelante no me separé más.

- ¿Por qué teatro?

- El teatro es mi vida, no hago otra cosa, me dedico íntegramente a mi arte, lógicamente, con el tiempo mi arte lo he llevado a la televisión, a la radio, pero no tengo otra profesión. Es cierto, he estudiado marketing y algo de inglés, pero me considero un actor profesional, si hubiera alguna universidad que reconociera mi trayectoria y me diera un título, hubiera sacado un masterado tal vez, porque estoy 25 años haciendo esto, he formado 15 generaciones de actores, tengo el orgullo de decir que la gran parte de esas promociones que he tenido en mis talleres de teatro, hoy en día está actuando en diferentes elencos en la ciudad de La Paz, muchos de ellos se han ido al exterior.

- ¿Qué percibes cuando estás en un escenario?

- El cariño del público es lo más lindo, es vivir, yo creo que actor que no está en el escenario va muriendo de a poco, entonces cuando uno está en el escenario se transforma completamente de acuerdo al personaje que está interpretando y ese sentimiento es palpable por el público porque el público vive; la gran diferencia de Talía Producciones es que hemos hecho siempre un teatro realista, personajes que son parte del cotidiano vivir, y creo que la gente se ha identificado con mis personajes, y con las historias que cuento a través de ellos. El público dice –ahí está, igualito que vos, o igualita que la talcita, te acuerdas, así se portaba- y eso es lo bonito, estar en un escenario y sentir esa respuesta del público, que está disfrutando de cada uno de los espectáculos.

- ¿Existen mensajes implícitos dentro del teatro de humor que haces?

- En los últimos años he empezado a hacer lo que es revista teatral, hemos tratado siempre de dejar alguna enseñanza, por ejemplo el papel del "Mochito" es el papel de un niño malcriado, mucha gente me lo ha criticado, pero "Mochito" siempre dice –yo soy el reflejo de una sociedad anquilosada- entonces, no sé si en Oruro, pero en La Paz es increíble escuchar a los niños y a la gente joven el vocabulario que lamentablemente están usando, y el "Mochito" trata de ser una reflexión hacia los padres de familia, para que cuiden también lo que están viviendo sus hijos.

El "Rigucho", por ejemplo es un personaje de pueblo, que hace de todo y que de alguna manera trata de sobrevivir, y de pasar los momentos duros que cualquier persona puede tener, entonces directa o indirectamente estamos dando un mensaje, lógicamente que en el humor es más complicado hacer eso, cuando es un teatro social, dramático, histórico, sí mis obras llevaban muchísimos más mensajes, hemos hecho la trilogía de "Me avergüenzan tus polleras", una obra, que incluso con este último gobierno la han querido prohibir, decían que tenía tintes racistas, y es lo más falso, porque es una obra que ha movido las fibras más íntimas de una sociedad que negaba la esencia de la pollera.

Hemos hecho una obra que se llamaba "Los hijos del alcohol", hablaba del problema del alcoholismo y aunque no crean gracias a ella, se han hecho campañas en contra del alcoholismo en la ciudad de La Paz.

- ¿Cómo resumes estos 25 años de trayectoria?

- Con muchas alegrías, también tristezas, momentos difíciles, momentos exitosos, no me he quedado en ser solamente un actor, aunque he sido invitado a los principales elencos que hacen teatro en La Paz, he trabajado al lado de grandes maestros como Tito Landa, Lucho Espinoza, Celso Peñaranda, he trabajado mucho tiempo al lado de David Santalla, además de Jenny Serrano en Champagne Show, pero al decir que no me he quedado solo en eso, es que he creído en el teatro, porque a partir del año 1991 fundé mi propio elenco que es Talía Producciones, y a partir del año 1995 comienzo a dar clases de teatro, creyendo en que gente joven quiere también mostrar su talento, así como yo lo quise hacer a mis 16 años.

Han sido 25 años de lo más lindos, difíciles, alegres y tristes también.

- Hay personas, sobre todo jóvenes que quieren dedicarse a este arte, ¿Qué les puedes decir?

- La gente que quiere hacer teatro, que quiere hacer arte, que lo tome como una profesión, esto no es un hobbie, no es un pasatiempo, esto de hacer actuación es cosa seria, es como cualquier profesión, conlleva tiempo, hay que esperar para ver los frutos y los resultados. Por eso las personas que no piensen primero en ser estrellas, porque ese es el gran problema, creen que por hacer arte ya tienen que ser estrellas de la noche a la mañana, no, esto conlleva mucho trabajo, y el tiempo que le dediquen háganlo con mucha responsabilidad, con mucho cariño, con mucha entrega porque esto con el tiempo les dará para poder vivir.

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