martes, 30 de mayo de 2017

Curador de arte, gajes de un oficio inusual que suele ser bien valorado



Ramón Antonio Delgado demuestra que tener una profesión técnica con un alto nivel de especialización, en su caso la de restaurador y curador de arte, en determinados casos permite disfrutar de un trabajo interesante, independiente y bien remunerado.

Pero él no se conformó y es también restaurador de bienes inmuebles y de piezas paleontológicas, además de experto en papel y metales, en procesos estructurales de bienes inmuebles, en conservación de jardines tipo colonial, en conservación y restauración de cerámica, en prospecciones subterráneas con micro cámaras y química de laboratorio de restauración.

A todo esto se suma su labor con tecnología de punta para potenciar la museografía y el turismo con sistemas de realidad virtual y aumentada, además de vistas en 360 grados. Por si fuera poco, dicta cátedra de procesos básicos de bioseguridad en Farmacia y Bioquímica de la Universidad San Francisco Xavier y da cursos relacionados a su profesión.

CAPITALES le pregunta si se puede vivir de este oficio. Su respuesta es la siguiente: “Sí, siempre y cuando uno se pueda especializar y ser más técnico”. Con su trabajo, percibe un promedio mensual de 5.000 a 15.000 bolivianos.

“Capital de inversión”

Dice que su capital de inversión más importante son sus conocimientos. Delgado se formó con la promoción 2000, la primera de la Escuela Taller Sucre (ETS), y tuvo la oportunidad de estudiar con una beca en Italia (Universidad de Urbino), en México (UNAM) y Perú (Universidad Nacional del Altiplano).

“La ETS es muy buena base, pero uno no se puede quedar ahí. Hay un montón de becas a las que se puede acceder a partir de la formación que existe en Sucre”, aconseja Delgado.

Comenzó como restaurador de bienes en madera. Con sus estudios en el exterior ahora es capaz de restaurar cualquier material e incluso rescatar piezas arqueológicas y paleontológicas.

Su oficio le exigió invertir alrededor de 15.000 dólares en microscopios USB, luces ultravioletas e infrarroja, microcámaras, estuches quirúrgicos y productos químicos, sin contar los costos de dos cámaras fotográficas, con lentes y accesorios, y de otra de video de 360 grados.

Un oficio inusual

En su actividad de museografía y turismo tiene el propósito de lograr que una visita al museo no sea aburrida y se brinde información actualizada. Actualmente es consultor en el Museo Colonial Charcas, donde trabaja en el bien equipado laboratorio de restauración (este es el único museo de Bolivia que posee uno de estas características).

También prestó servicios en varias alcaldías como las de Sucre, La Paz o Santa Cruz. “Restauré la última misión jesuítica de San José de Chiquitos”, comenta a CAPITALES.

Así como dicta cursos y talleres, por ejemplo en la carrera de Arquitectura, sobre procesos básicos de conservación preventiva, con alumnos de Bioquímica ganó el año pasado un concurso departamental de investigación haciendo microbiología a partir de cultivos de un muestreo de cuadros.

Hitos de su carrera

A principios de siglo, Delgado y sus compañeros de la ETS restauraron el púlpito y parte del coro alto de la iglesia de San Francisco.

Él, más tarde catalogó y restauró las obras en Santa Ana y San José de Chiquitos, donde incluso creó una escuela taller con las mismas características que la de Sucre.

Antes, en 2001 dejó su huella por el Museo Católico en San Luis, Campeche (México). Después, recuperó restos óseos en la iglesia de San Francisco de Sucre (2016).

Trabajó en Santa Cruz, en Oruro y en Tarija, donde hizo consolidación paleontológica. “El Museo Colonial Charcas me apasiona porque aquí nació mi sentimiento por la restauración y encuentro la motivación diaria para experimentar nuevas ramas”, afirma Delgado.

Motivación

Juan Ramón, como lo conocen en el medio, motiva a los jóvenes a aprender el oficio de la restauración en la ETS porque dice que esto les da una expectativa de vida.

“Lo único que se necesitaría es la especialización, porque después somos muy buenos profesionales. Se admiran que Sucre sea el único lugar en Bolivia donde se hacen restauraciones de termo curado (consolidación de una lámina con otra por medio de un soporte que las adhiere cuando es sometida a un cambio de temperatura)”, enfatiza.

Proyectos

Delgado realizará prospecciones subterráneas en las 15 criptas que existen en Sucre con microcámaras como método poco invasivo, haciendo perforaciones de hasta dos metros de profundidad.

Dice que quisiera introducir en museos de Sucre la “realidad aumentada” (ubicar una imagen activadora que puede incluso estar dibujada; apenas después de ser señalada con el celular en la aplicación Tigger, retroalimenta al usuario con información básica).

MÁS SOBRE EL CURADOR DE ARTE

15.000 dólares, por lo menos, invirtió el curador de arte Ramón Antonio Delgado en la compra de sus equipos para desarrollarse en la profesión.

12 años tenía cuando supo que quería arreglar el arte. En el Museo Colonial Charcas (donde trabaja hoy) admiraba una obra de Gaspar de la Cueva.

2000 es el año en que egresó de la Escuela Taller Sucre. Juan Ramón, como lo conocen todos, integró la primera promoción de la ETS.

72899997 es el número de su teléfono celular. Realiza múltiples actividades, relacionadas con la museografía, el turismo y la docencia.

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