miércoles, 22 de marzo de 2017

David Santalla, escritor de memorias

EL GUSTO POR ESCRIBIR

“Lee, lee mucho, es lo que me dijo el doctor. Como no podía moverme comencé a escribir en la computadora. Tuve que aprender a escribir de nuevo. Así fui recuperando la memoria, poco a poco”.

Así cuenta David Santalla cómo hizo la lucha para recuperarse después de sufrir una hemorragia cerebral que lo mantuvo internado, hace dos años.

El intérprete de los conocidos personajes como Toribio, Salustiana, Enredoncio, doña Liboria, entre muchos otros más, ahora está dedicado a escribir la biografía de su padre, el coronel de aviación Alfredo Santalla Estrella, héroe de la Guerra del Chaco. Asegura que su talento artístico lo heredó de su papá, quien era amante del teatro.

Al margen de su prolífica actividad artística y humorística, David Santalla ha escrito dos libros autobiográficos: “Aquel niño travieso que fui” y “Aquel jovenzuelo que fui”. En ambos relata sus travesuras infantiles y sus anécdotas como adolescente.

A pesar de ser el cuarto hijo, Santalla (nacido en La Paz, el 16 de agosto de 1939) confiesa que tuvo una infancia solitaria. Sus dos hermanos mayores no lo incluían en sus juegos. Así que comenzó a jugar con las piedras que encontraba en el patio de su casa, en el barrio Miraflores de su ciudad. “Las pintaba, hacia ciudades con las más grandes, creaba personajes”, recuerda con cierta nostalgia.

Un momento determinante en su vida fue el exilio de su padre a Chile por el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Al poco tiempo, decidió ir a su encuentro y emprendió la aventura solo. Por tierra hasta Arica y, de ahí, por barco hasta Santiago.

Su padre se había enterado del viaje de su hijo y fue a su encuentro. “Recuerdo que vi un bote acercándose al barco donde iba. Era un militar y mi padre. Cuando nos encontramos, perdí todo el aplomo y me puse a llorar, y él conmigo”, rememora.

David Santalla estudió la secundaria en el Internado Nacional Barros Arana en Santiago de Chile, de donde salió bachiller. Cuenta que nunca fue discriminado por su nacionalidad y siempre fue defensor del derecho boliviano a una salida soberana al mar.

Sus primeras armas de actor las practicó en el colegio, como un personaje secundario en la obra Médico a palos (de Moliére). Luego incursionó en radio, pasó por las cabinas de las radios La Reina, Magallanes y Bienvenida.

EL RETORNO A LA PATRIA

Volvió a La Paz después de una década a pedido de su madre, Lilí Barrientos Méndez. A su llegada, comenzó a explorar con ojos de extranjero. Le llamaba la atención la forma de hablar de las personas de las distintas regiones del país y tenía interés en sacar esos acentos.

Estudió la carrera de Construcción Civil en la Universidad Mayor de San Andrés, donde se recibió como ingeniero civil. Antes, hizo cursos en el Instituto Pedro Domingo Murillo como Químico Industrial. “Entonces, no habían muchas construcciones como ahora”.

Con el respaldo de su padre, quien a su retornó a Bolivia logró ser reconocido con el grado de general de las Fuerzas Armadas, y sus habilidades para la gimnasia, obtuvo el cargo de instructor en el Colegio Militar. Luego entró a trabajar a radio Méndez y Amauta.

Cuenta que su paso por las radioemisoras le permitieron comenzar con la actuación. Tuvo la oportunidad de conocer a Hugo Eduardo Pol, un hombre de trayectoria en la radio. Ambos crearon los personajes Alí y Babá, con los que incursionaron en la radio, en el teatro y en la televisión.

Sobre el personaje Toribio, dice que le puso un acento particular para disimular el dejo chileno que aún conservaba. “Toribio empezó hablando como alemán y luego con un tono paceño quejumbroso”, explica.

Pronto nació Santallazos y el personaje Enredoncio, el hombre cascarrabias que contradice todo cuanto escucha. Fue creando más personajes como la viejita achacosa, doña Liboria y la imilla Salustiana. David se vestía de una cholita tímida y, a la vez, osada, que pronto conquistó al público.

David Santalla también hizo cine, fue el actor principal de “Mi socio”.

cambio de hábitos

Hace dos años, tras la hemorragia cerebral que lo afectó, cambió sus hábitos de vida. Ahora se levanta todos los días a las seis de la mañana y realiza rutinas de gimnasia con pesas livianas. Lo hace -por lo menos- unos 30 minutos. “A veces me paso de la hora”, dice.

Confiesa que a un principio el dolor muscular era insoportable, pero con el tiempo desapareció.

Evita la sal porque es nociva para la salud. Dice que cada verdura tiene su propio sabor. Come mucha ensalada, sazonada solo con limón o vinagre de manzana. “Extraño cuando no hay una ensalada en la comida, aunque no soy vegetariano”, dice.

Santalla no dejó de lado la actuación y se prepara para presentar su última comedia hoy en el cine teatro Astor. Para él es importante su trabajo porque “el humor es cosa seria”.

Hoy en el cine Astor

Celebrando sus 55 años, “Santallazos” retorna a Cochabamba para presentar la obra: “La Imilla, una Bruja y el Wampiro”.

Una comedia en tres actos, escrita y dirigida por el maestro en artes escénicas, David Santalla.

Santallazos estará hoy en el cine teatro Astor, en función de tanda, a las 19:45.

Las entradas se pueden adquirir

de 10:30 a 12:30

y de 15:30 a 20:00.

Personajes

David Santalla también formó parte del elenco del programa televisivo Esta boca es mía y compartió escenario con Tra-la-lá show.

Los personajes nacieron de las exigencias del argumento de las obras. Dice que Salustiana estuvo inspirada en una trabajadora del hogar que los acompañó por

muchos años.

Carrera

La carrera artística de Santalla empezó a finales de los años sesenta, con la difusión del programa radial Alí y Babá junto al humorista Hugo Pol.

En los años 80 trabajó en muchísimas obras teatrales. Interpretó a personajes de moda, transformó a He Man en Pascual Gilman.

Su programa de humor Santallazos estuvo muchos años en la televisión.

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