domingo, 19 de marzo de 2017

Gonzalo Ribero profeta de la piedra

Gonzalo Ribero expone su colección “Orígenes” desde mañana en el Gíldaro Antezana. Nacido en Cochabamba, siguió su carrera de artista plástico en Sao Paulo, donde se graduó con el título de arquitecto; de ahí en adelante, Gonzalo se presentó en más de 60 exposiciones alrededor del mundo.

En 1967, fundó la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos ABAP y participó en diferentes actividades artísticas de la escena internacional representado a Bolivia, como en París, donde formó parte del grupo de pintores bolivianos contemporáneo cuyas obras fueron exhibidas en Musee D’art Moderne de la Ville de París en 1973.

Estuvo en la Bienal iberoamericana de Medellín y en la Primera exposición de Pintura contemporánea del área andina, realizada en Lima Perú en 1971. Durante su recorrido artístico también fue partícipe de diversas exposiciones en Brasil, Estados Unidos, Italia, España, entre otros.

Gonzalo contó a Los Tiempos que su obra se destaca por la textura lograda con su técnica, además del uso de curvas que representan el movimiento ondulante, muy parecido a la dinámica del batán, que es un símbolo muy propio de la región andina y representa la relación de la vida con la muerte como un proceso cíclico constante.

El batán es el motivo generador de mucha obra que ha hecho. Alfredo La Placa se refirió a los batanes como trituradores de lluvias siderales, porque están conectados con espacios cósmicos.

“Los batanes que sirven para uso doméstico de la cocina, por el movimiento pendular, se elevan. Claro, eso es una ficción mía, pero tiene un sentido. Yo había visto un eclipse de luna cuando tenía unos seis años en Vinto, y los campesinos movían los batanes, sin moler nada. Hay un cuadro en la exposición que refleja ese tema, del batán en la luna, que se llama ‘Sideral Andino’. Ese cuadro fue expuesto en el pabellón de Bolivia en la Feria de Sevilla”, indicó el artista.

Ronald Martínez, afamado poeta, pintor y dibujante beniano, indica, sobre la obra de Rivero, que el autor logra convocar a los dioses, “pero no con la razón, sino con el mito; pero no con la oración sino con la esperanza; no con lo trascendente, sino con lo inmanente; no con la realidad sino con la imaginación”.

Las piedras, son el elemento fundamental de la obra de Ribero, como plataformas ineludibles de la comunicación con el cosmos; a través de un proceso de abstracción que trasciende los antiguos mitos y renace en un idioma pictórico nuevo.

Gonzalo Ribero ha sido merecedor de varias condecoraciones y premios otorgados por la Municipalidad de Cochabamba y de La Paz y es representado en el Museo de arte moderno de Washington y de Medellín, además de la Casona Santivañez de Cochabamba, el Museo Franciscano de Tarija y el Museo Nacional de Arte de La Paz.

El venezolano Eduardo Robles Piquer valoró al artista: “Gonzalo Ribero, un gran pintor boliviano. Formas pétreas encontradas con culturas indígenas y expresadas con oficio maestro y dominio de la composición, de las texturas y del color que justifican su prestigio internacional”. En 1990, Ribero reflexionó sobre su arte al decir: “Creo que la visión cósmica del hombre primitivo está en mi obra. Y se relaciona con mi presente, con mi vida cotidiana. Pienso que la salvación del hombre está en el cosmos, no en la Tierra”.


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