lunes, 9 de abril de 2018

K'uchutambo, una frontera cultural en el norte de Sucre



K’uchutambo no es propiamente un barrio urbano. En realidad, esta zona, una comunidad periférica del Distrito 6, forma parte del cinturón rural de la ciudad que, en la zona norte, se encuentra en las proximidades de Lajastambo y Guerraloma, en el límite del Municipio de Sucre.

Antiguamente, y hasta principios del Siglo XX, K’uchutambo (traducido como Posada del Rincón), era una de las postas próximas a la ciudad (dos leguas) donde los viajeros que se dirigían a los centros mineros se abastecían de las últimas provisiones y de bestias de carga para emprender duras jornadas hacia Challapata, Oruro y también La Paz.

En estos días K’uchutambo es todavía una comunidad dispersa, poblada por casas aisladas construidas sobre pequeños predios catalogados como rústicos, lo que hace inviable de momento el acceso de sus habitantes a los servicios básicos, principalmente el agua potable, alcantarillado e inclusive la energía eléctrica. Según sus habitantes, la distancia al centro (alrededor de 10 kilómetros) y las incomodidades de no contar con alumbrado hacen que la vida en esta zona de la ciudad sea bastante más dura que en otros sectores.

René Luna, director de la Unidad Educativa “6 de marzo”, vive en contacto permanente con los pobladores de esa zona y afirma que el 90% de los vecinos son migrantes quechuas llegados desde comunidades del norte de Potosí, como Ravelo, Maragua, Ocurí o Macha.

La mayoría de los varones migrantes trabaja en la construcción (albañilería), mientras las mujeres apuntan a empleos domésticos, principalmente de cocina, o se instalan en los pequeños mercados próximos como Lajastambo, donde ejercen el comercio a pequeña escala. Esta característica hace que la mayoría de los alumnos de la escuela sean niños o adolescentes provenientes de familias de escasos recursos.

Otro aspecto visible es la barrera idiomática y cultural en K’uchutambo. En la escuela “6 de marzo”, el 80% de los niños habla solamente quechua y deben aprender castellano en las aulas. El porcentaje de padres de familia que hablan solamente el idioma nativo es mayor, lo que provoca un serio problema de comunicación con aquellos maestros que no hablan la lengua originaria.

“Los padres y los hermanos mayores son totalmente quechuas; aquí hay un fenómeno, el tono del norte de Potosí que es diferente, se nota una contraposición lingüística. Nosotros como profesores no tenemos problema, la comunicación es fluida, pero entre maestros y maestras que no hablan el idioma entonces tienen problemas de comunicación”, afirma el profesor Luna.

Actualmente, cerca de 600 alumnos asisten a este pequeño centro educativo en dos turnos y que cuenta con los ciclos inicial, primario y secundario. Ante evidentes carencias de infraestructura y falta de ítemes, los maestros deben atender a una población estudiantil que cada año crece, muchos de ellos con una considerable carga horaria.

El abastecimiento de agua está sujeto a un convenio con la comunidad. Dado que ELAPAS no puede instalar una red en lugares que no forman parte del radio urbano, la escuela recibe el líquido elemento directamente de un tanque, aunque cada alumno deba cancelar una cuota para cubrir el costo mensual del servicio. “Pedimos que haya disposición para mejorar las unidades educativas, especialmente las rurales dado que tenemos desventajas respecto a las urbanas”, afirma Luna.

Un viaje desde K’uchutambo hasta el Mercado Campesino puede llevar hasta una hora. Micros de la única línea de transporte (Fx) perteneciente al Sindicato “Sucre” realiza todos los días este recorrido que entre ida y vuelta, ocupa cerca de tres horas y 35 kilómetros.

Sin embargo, los transportistas del Sindicato "Sucre" se quejan por una “competencia desleal” de sus competidores, puesto que –afirman– micros del “San Cristóbal” estarían ingresando en las mismas rutas bajo una aparente aprobación de la autoridad municipal, según José Romero, uno de los conductores.

Pese a ligeros avances en los últimos años, los habitantes de esa zona tienen que enfrentar a diario una dura realidad, la de todos aquellos centros poblados que recién comienzan a ser parte de una urbe que crece a un ritmo acelerado.

LOS VECINOS

Ricarda Miranda

"Tenemos una línea de micros, la Fx que trabaja hasta las 8 de la noche, más tarde tenemos que pagar 30 o 40 bolivianos por taxi".

Guadalupe Quispe

"Los que compramos lotes sembramos para nosotros nomás. Alcanza para el consumo de la familia".

René Luna

"Esta comunidad está empezando a poblar, la gente que vive en un 90% son del norte de Potosí y en su totalidad hablan quechua".

José Romero

"Nosotros hacemos el servicio al barrio; el primer micro sale a las 6:15 de la mañana, cada cinco minutos hasta las 8 de la noche."

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