El taller "Ritmo Afro y Cuerpo en Movimiento" se desarrolló en el centro cultural Casa Espejo, ubicado en la Av. 20 de Octubre, donde por medio de movimientos, sonidos de tambores y narraciones, Marco Esqueche ofreció a niños, madres, actores de teatro, músicos y público en general, un poco de la cultura africana. "En África aprendemos por medio del ritmo de los tambores y el movimiento de los pies”, es la frase con la que Marco dio inicio a la primera clase del día.
El taller que inició el miércoles 18 y finalizó el 20 de febrero, explora desde lo vivencial la aplicación del ritmo y su influencia en el desarrollo emocional y humano de las personas. "El ritmo es uno de los aportes más relevantes que África contribuyó y contribuye a la sociedad contemporánea y se expresa en casi todas las acciones cotidianas del ser humano, especialmente en las artes”. Indica la invitación, en Facebook a dicho taller.
"Este es un homenaje a nuestras abuelas y abuelos”. "Abuela si, Abuelo sa”; "Todo con los pies todo, jah”, son las palabras que, acompañadas con el accionar del cuerpo y el retumbe de los tambores, inician la coreografía que fue construida paso a paso durante el taller.
Con más de 20 años de trayectoria en el mundo de las artes, Marco Esqueche, de origen peruano y descendiente afro-mochica, viaja por el mundo realizando tanto presentaciones como talleres. El 21 de febrero de 2015, junto a los participantes del taller, presentó su último disco "Caja, Cajita, Cajón”, espectáculo de música afro para niños.
La demostración del trabajo del artista durante el taller tuvo lugar en Desnivel, asociación cultural sin fines de lucro que propicia la producción, investigación, formación y difusión de las artes escénicas y audiovisuales.
El espectáculo comenzó con una breve narrativa sobre la cultura afro- boliviana. Después, los integrantes del taller bailaron, cantaron y tocaron instrumentos percutivos, gracias a la dirección de Esqueche. Finalmente el artista presentó el trabajo realizado en su disco "Caja, Cajita, Cajón”.
Parte de la propuesta de Esqueche fue invitar a los miembros del curso y al público presente, especialmente a los niños, a crear arte junto a él, con el objetivo de que cada persona reconozca su pasado y presente africano e indígena. Los niños, padres y abuelos cantaron, danzaron, tocaron instrumentos y sobre todo, disfrutaron de la noche.
lunes, 23 de febrero de 2015
Dos pinturas barrocas robadas vuelven a Bolivia
Un matrimonio estadounidense coleccionista de arte devolverá a Bolivia dos lienzos barrocos que fueron robados de una iglesia del departamento de Potosí (sur) en el año 2002 y que ellos habían comprado legalmente dos años después en una galería de la ciudad brasileña de Sao Paulo.
Se trata de las obras "Huida a Egipto" y "Virgen de la Candelaria", que datan de los siglos XVII y XVIII, respectivamente, y que fueron sustraídas de la iglesia de San Martín hace trece años junto a otros diez cuadros.
Richard y Roberta Hubert, que residen en Nueva York, adquirieron legalmente los dos óleos en una galería de arte privada en Sao Paulo y pagaron su restauración, que fue realizada por expertos del Museo de Brooklyn de esa ciudad estadounidense. El matrimonio, tras conocer el origen ilícito de las obras, las devolverá a Bolivia sin pedir compensación alguna, pero con la condición de que los cuadros sean depositados en un lugar seguro para que no los vuelvan a robar.
Se trata de las obras "Huida a Egipto" y "Virgen de la Candelaria", que datan de los siglos XVII y XVIII, respectivamente, y que fueron sustraídas de la iglesia de San Martín hace trece años junto a otros diez cuadros.
Richard y Roberta Hubert, que residen en Nueva York, adquirieron legalmente los dos óleos en una galería de arte privada en Sao Paulo y pagaron su restauración, que fue realizada por expertos del Museo de Brooklyn de esa ciudad estadounidense. El matrimonio, tras conocer el origen ilícito de las obras, las devolverá a Bolivia sin pedir compensación alguna, pero con la condición de que los cuadros sean depositados en un lugar seguro para que no los vuelvan a robar.
Fallece Walter Albarracín, pionero de la danza jazz
Cuatro décadas dedicadas a la danza en Cochabamba y Bolivia cesaron ayer tras el fallecimiento del artista Walter Albarracín Orgaz, quien, a sus 60 años, murió víctima de un agresivo cáncer de páncreas.
Bailarín, coreógrafo y formador en danza, Albarracín fue director de Dance Studio Jazz, además de presidente y miembro de Prodanza y Jazzart.
“Queridos amigos, hermanos, seres queridos: Quiero anunciarles que mi compañero, mi amigo, mi cómplice, mi amor, mi esposo Walter Albarracín luego de enfrentar una tremenda batalla contra sus verdaderos enemigos: la duda, el miedo, la vergüenza, escondidos detrás de un cáncer (de páncreas) agresivo, armado de su fortaleza, su perseverancia, su humildad, su cada vez más creciente fe, su amor a la vida y a su familia, ha triunfado en la batalla y Su Creador le ha dado el más grande premio: la Vida Eterna”, escribió en su página de Facebook la esposa de Albarracín, Judith Carmona, a manera de comunicar la noticia del deceso.
Los restos mortales del artista fueron velados desde ayer en el salón velatorio Concordia de la avenida Calancha.
Hoy se celebrará una misa a las 10:00 y posteriormente, a las 11:30, se trasladarán sus restos al Parque Concordia.
TRAYECTORIA Albarracín se inició en la danza a los 17 años por azares de la vida, cuando apoyaba el trabajo de un tramoyista en el teatro Achá, en el tiempo que llegó Mario Leyes con un grupo para el festival Luzmila Patiño.
Desde entonces solo cosechó lauros y satisfacciones para el arte y el espectáculo nacional.
Él fue el primer artista que incursionó en el Dance Studio Jazz en el departamento. Solía recordar que cuando decidió ser bailarín solamente se enseñaba ballet clásico y folclórico en Bolivia. Los maestros con los que se formó fueron Mario Leyes y Melo Tomsich.
“Todos me decían que me iba a morir de hambre porque de la danza no se puede vivir, y aquí estoy a mis 60 años enseñando lo que más me gusta”, decía el artista en una entrevista de hace algunos meses con OPINIÓN.
Su aporte tiene dimensiones enormes, ya que por su escuela de danza pasaron centenares de niños y jóvenes, varios de los cuales ya tienen sus propias escuelas de danza, entre ellos Wilson Peñaranda, Luis Ríos, Noé Pérez, Juan Carlos Velasco, Claudia Montes, Denisse De la Zerda y Rubén Pacheco, entre otros que también radican en La Paz, Santa Cruz y Beni.
DESPEDIDA “Ya no hay más lucha, ya no hay dolor, ya no hay cansancio”, escribió su esposa, a tiempo de agradecer todo el apoyo que amigos y familiares brindaron para acompañar al coreógrafo en su lucha por la vida.
Tan solo hace unos meses atrás, diferentes academias de danza, lideradas por exbailarines y alumnos de Albarracín, presentaron un festival para recaudar dinero y apoyar en la recuperación de uno de los coreógrafos y maestros más sobresalientes de Bolivia.
Bailarín, coreógrafo y formador en danza, Albarracín fue director de Dance Studio Jazz, además de presidente y miembro de Prodanza y Jazzart.
“Queridos amigos, hermanos, seres queridos: Quiero anunciarles que mi compañero, mi amigo, mi cómplice, mi amor, mi esposo Walter Albarracín luego de enfrentar una tremenda batalla contra sus verdaderos enemigos: la duda, el miedo, la vergüenza, escondidos detrás de un cáncer (de páncreas) agresivo, armado de su fortaleza, su perseverancia, su humildad, su cada vez más creciente fe, su amor a la vida y a su familia, ha triunfado en la batalla y Su Creador le ha dado el más grande premio: la Vida Eterna”, escribió en su página de Facebook la esposa de Albarracín, Judith Carmona, a manera de comunicar la noticia del deceso.
Los restos mortales del artista fueron velados desde ayer en el salón velatorio Concordia de la avenida Calancha.
Hoy se celebrará una misa a las 10:00 y posteriormente, a las 11:30, se trasladarán sus restos al Parque Concordia.
TRAYECTORIA Albarracín se inició en la danza a los 17 años por azares de la vida, cuando apoyaba el trabajo de un tramoyista en el teatro Achá, en el tiempo que llegó Mario Leyes con un grupo para el festival Luzmila Patiño.
Desde entonces solo cosechó lauros y satisfacciones para el arte y el espectáculo nacional.
Él fue el primer artista que incursionó en el Dance Studio Jazz en el departamento. Solía recordar que cuando decidió ser bailarín solamente se enseñaba ballet clásico y folclórico en Bolivia. Los maestros con los que se formó fueron Mario Leyes y Melo Tomsich.
“Todos me decían que me iba a morir de hambre porque de la danza no se puede vivir, y aquí estoy a mis 60 años enseñando lo que más me gusta”, decía el artista en una entrevista de hace algunos meses con OPINIÓN.
Su aporte tiene dimensiones enormes, ya que por su escuela de danza pasaron centenares de niños y jóvenes, varios de los cuales ya tienen sus propias escuelas de danza, entre ellos Wilson Peñaranda, Luis Ríos, Noé Pérez, Juan Carlos Velasco, Claudia Montes, Denisse De la Zerda y Rubén Pacheco, entre otros que también radican en La Paz, Santa Cruz y Beni.
DESPEDIDA “Ya no hay más lucha, ya no hay dolor, ya no hay cansancio”, escribió su esposa, a tiempo de agradecer todo el apoyo que amigos y familiares brindaron para acompañar al coreógrafo en su lucha por la vida.
Tan solo hace unos meses atrás, diferentes academias de danza, lideradas por exbailarines y alumnos de Albarracín, presentaron un festival para recaudar dinero y apoyar en la recuperación de uno de los coreógrafos y maestros más sobresalientes de Bolivia.
Exposición Artista busca equilibrio natural a través de lienzos
“Radiante equilibrio” es el nombre de la exposición de la pintora norteamericana, de ascendencia peruana y boliviana, Sebastiana Pastor, que durante todo el mes de marzo estará en las principales salas del Museo Tambo Quirquincho (plaza Alonzo de Mendoza). La muestra refiere a las relaciones entre el hombre y la mujer, los seres humanos y los animales, en su lucha en encontrar la armonía y el equilibrio. Muchas obras en silencio celebran la fortaleza tradicional de la mujer.
Una veintena de cuadros son los que serán expuestos al público. Según Pastor, sus pinturas reflejan una visión positiva para el futuro a través del plasmado de los males y banalidades de la vida cotidiana. Sebastiana afirma: “En un mundo de cambios rápidos quiero que mi arte contribuya en el cambio de paradigma e inspire nuevas y diferentes posibilidades para nuestra existencia en él”.
La artista utiliza “collages” de imágenes para producir trabajo abstracto figurativo que evoca una energía narrativa y rítmica. Ha ideado un lenguaje poético, juguetón, colorido y, al mismo tiempo, directo e inmediatamente reconocible. Sus imágenes se nutren de las culturas indígenas, la naturaleza, la física cuántica, la espiritualidad y la cultura contemporánea. Examina la relación entre el hombre y la naturaleza, en particular los efectos sobre el mundo de la globalización y el capitalismo, con un ojo compasivo pero despiadadamente honesto.
Como Sebastiana dice: “En nuestro mundo de creciente consumismo, la polaridad, la injusticia y un entorno de rápido deterioro, yo creo que tenemos que conocernos a nosotros mismos, de dónde venimos, dónde estamos ahora, hacia dónde vamos, con un fin de crear un futuro viable. Debemos entender nuestras raíces, mantener nuestro patrimonio y abrazar el progreso, pero de una manera que preserve y respete el medioambiente y la cultura. A través del arte yo investigo y externalizo mis pensamientos, emociones y experiencias; las traigo ante el mundo a través de pinturas de técnica mixta. Mi instinto se fusiona con el tiempo y las circunstancias que me rodean”.
SOBRE LA ARTISTA
Nacida en San Francisco (California), Pastor recibió su entrenamiento formal como pintora de “San Francisco Art Institute” y “San Francisco State University”. Obtuvo una Licenciatura de Bellas Artes en Pintura, una Licenciatura en Antropología Cultural y una Maestría en Enseñanza de Bellas Artes. Sus pinturas, dibujos, murales y el trabajo de instalación fotográfica se han exhibido a nivel internacional, así como en San Francisco, su ciudad natal. Su reciente investigación ha recibido becas para viajar y trabajar en Cuba, Bali, Japón y África.
Como artista, fue parte del “Clarion Alley Mural Project” (CAMP), un colectivo de seis artistas basados en la comunidad y residentes del barrio “North Mission” en San Francisco. CAMP transformó un callejón peligroso y olvidado en San Francisco, en una galería de más de 150 murales de artistas emergentes y nuevos estilos. Este proyecto dio nacimiento al movimiento artístico conocido internacionalmente como “The Mission School”. Como miembro del CAMP ha estado involucrada en otros dos proyectos de arte: el Proyecto con el sindicato ILWU “Mural Bloody Thursday” y el proyecto Murales de “Redstone Building” con la Galeria Langston Art. Ha continuado este trabajo con estudiantes como educadora de arte. Y como artista del “Mission School” tomó su inspiración de la cultura urbana, bohemia, “callejera” y fue influenciada por el arte “grafiti, el arte cómico, dibujos animados y las formas de arte popular.
Una veintena de cuadros son los que serán expuestos al público. Según Pastor, sus pinturas reflejan una visión positiva para el futuro a través del plasmado de los males y banalidades de la vida cotidiana. Sebastiana afirma: “En un mundo de cambios rápidos quiero que mi arte contribuya en el cambio de paradigma e inspire nuevas y diferentes posibilidades para nuestra existencia en él”.
La artista utiliza “collages” de imágenes para producir trabajo abstracto figurativo que evoca una energía narrativa y rítmica. Ha ideado un lenguaje poético, juguetón, colorido y, al mismo tiempo, directo e inmediatamente reconocible. Sus imágenes se nutren de las culturas indígenas, la naturaleza, la física cuántica, la espiritualidad y la cultura contemporánea. Examina la relación entre el hombre y la naturaleza, en particular los efectos sobre el mundo de la globalización y el capitalismo, con un ojo compasivo pero despiadadamente honesto.
Como Sebastiana dice: “En nuestro mundo de creciente consumismo, la polaridad, la injusticia y un entorno de rápido deterioro, yo creo que tenemos que conocernos a nosotros mismos, de dónde venimos, dónde estamos ahora, hacia dónde vamos, con un fin de crear un futuro viable. Debemos entender nuestras raíces, mantener nuestro patrimonio y abrazar el progreso, pero de una manera que preserve y respete el medioambiente y la cultura. A través del arte yo investigo y externalizo mis pensamientos, emociones y experiencias; las traigo ante el mundo a través de pinturas de técnica mixta. Mi instinto se fusiona con el tiempo y las circunstancias que me rodean”.
SOBRE LA ARTISTA
Nacida en San Francisco (California), Pastor recibió su entrenamiento formal como pintora de “San Francisco Art Institute” y “San Francisco State University”. Obtuvo una Licenciatura de Bellas Artes en Pintura, una Licenciatura en Antropología Cultural y una Maestría en Enseñanza de Bellas Artes. Sus pinturas, dibujos, murales y el trabajo de instalación fotográfica se han exhibido a nivel internacional, así como en San Francisco, su ciudad natal. Su reciente investigación ha recibido becas para viajar y trabajar en Cuba, Bali, Japón y África.
Como artista, fue parte del “Clarion Alley Mural Project” (CAMP), un colectivo de seis artistas basados en la comunidad y residentes del barrio “North Mission” en San Francisco. CAMP transformó un callejón peligroso y olvidado en San Francisco, en una galería de más de 150 murales de artistas emergentes y nuevos estilos. Este proyecto dio nacimiento al movimiento artístico conocido internacionalmente como “The Mission School”. Como miembro del CAMP ha estado involucrada en otros dos proyectos de arte: el Proyecto con el sindicato ILWU “Mural Bloody Thursday” y el proyecto Murales de “Redstone Building” con la Galeria Langston Art. Ha continuado este trabajo con estudiantes como educadora de arte. Y como artista del “Mission School” tomó su inspiración de la cultura urbana, bohemia, “callejera” y fue influenciada por el arte “grafiti, el arte cómico, dibujos animados y las formas de arte popular.
domingo, 22 de febrero de 2015
Knots-Nudos Teatro de grupo
Cómo y por qué se sigue haciendo teatro en Bolivia pese a la falta de apoyo estatal? La pregunta requiere indagar en varios campos de acción en los que el teatro, pese a todo, se constituye como práctica tanto en el hacer como en el ver. Una de esas prácticas es el teatro de grupo y aunque no hay una definición única sobre lo que se entiende por teatro de grupo, esta forma de organización sí marca ciertas diferencias con el elenco o la compañía.
¿Cómo se ha construido el teatro de grupo en Bolivia? ¿Cuáles han sido sus referencias?
En Bolivia se han registrado algunas experiencias de teatro de grupo, como Nuevos Horizontes en la década de los 60. Sin embargo, fue en los 90 cuando en dos ámbitos se percibió la mayor mística de teatro de grupo: teatro de grupo barrial y/o popular cuya finalidad fue emplear el teatro para fines sociales, didácticos, políticos y como ejercicio lúdico y creativo de ciudadanía. Y teatro de grupo cuya finalidad fue y es el hecho teatral ante todo.
El motor para la dinámica del teatro de grupo barrial fueron los talleres organizados y financiados por el Centro de Promoción de Arte y Cultura (Cenprotac) en los que participaron Ana Correa del teatro de grupo Yuyachkani del Perú, Augusto Boal del Teatro del Oprimido, entre otros, y la organización del Festival de Teatro de los Barrios “Julio de la Vega”. El impulso al teatro de grupo fue dado por el Pequeño Teatro de La Paz, el Teatro de los Andes de Sucre y Casa Teatro de Santa Cruz. Antes de la aparición de estos grupos la práctica teatral giraba en torno a elencos y compañías. Los actores rotaban de elenco en elenco y de compañía en compañía. En cambio en los 90 surgen teatros de grupo sólidos como Zig-Zag Teatro, Kikin Teatro, Los Cirujas, Ojo Morado, Taller del Barrio, Teatro Duende, etc.
Teatro Grito aparece en el umbral de los 90 y 2000 como resultado de un taller dirigido por Jorge Ortiz. Lo significativo de este grupo, en sus inicios fue la procedencia y referencia de sus integrantes. Una parte de ellos venía de los talleres de teatro en colegios, como La Salle y Alemán; otra, del taller de teatro de la Universidad Católica y de la Facultad de Arquitectura de la UMSA.
A diferencia del teatro de grupo de principios de los 90, Teatro Grito centró su producción en el teatro de calle, lo que le acercó a otros grupos, como Trono. Otro aspecto particular de Teatro Grito es su participación en eventos teatrales con lo cual borra las fronteras convencionales entre el teatro amateur y el profesional para proponer puntos de encuentro de lo diferente.
En esa línea de trabajo, Teatro Grito ha participado en múltiples encuentros y festivales internacionales y ha organizado el Primer Festival Internacional Encuentro de Teatro de Grupo Knots-Nudos que se realizó en La Paz del 25 de enero al 8 de febrero en tres espacios escénicos: en la calle (atrios de las iglesias de San Francisco y San Miguel), Teatro de Cámara y Teatro Municipal.
Este festival, a diferencia de los dos festivales internacionales que se organizan en el país, se centra en el encuentro y en los ‘nudos’ que producen las relaciones no solo entre los actores sino también de los actores en sus roles de espectadores. Durante los 15 días que duró el evento, la mayoría de los actores de los 15 grupos presenciaron el trabajo de sus compañeros, lo que produjo una convivencia que, a su vez, generó la producción de dos montajes con los actores de los diferentes grupos. El primer montaje estuvo a cargo del boliviano Daniel Aguirre de Escénico Giroscopio y el segundo a cargo de la argentina Ana Woolf.
La dimensión festiva del encuentro fue para los actores el intercambio de técnicas y estilos y para los espectadores una experiencia sensorial y cognitiva. A diferencia de los 70, los trabajos no se centraron en el hecho teatral como hecho de transformación social; también indagaron en la experiencia lúdica y estética. Con ello el evento fue un festival de propuestas e historias muy diversas, con trabajos para adultos y para niños. Y fue un encuentro a partir de una ética que parece girar en torno a la investigación y a la necesidad de hacer nudos y producir relaciones para cartografiar un territorio que no figura en los mapas geográficos. Y de ello hemos sido partícipes los espectadores con el extraordinario montaje de El viaje, con textos de Arístides Vargas y voces y cuerpos de actores de varias nacionalidades bajo la dirección de Daniel Aguirre.
En este evento, los grupos de teatro paceño, unos más que otros, compartieron con los espectadores realizaciones escénicas bastante bien logradas en cuanto a acción dramática, puesta en escena y actuación; en general, el punto débil fue la dramaturgia. Pero fue El Alto Teatro con Peligro que consiguió poner de pie al público en el Teatro Municipal y recibir un largo aplauso. Y Giroscopio, con 120 Kilos de jazz, que por volteo de taquilla habilitó una segunda función.
Las puestas de los teatros de grupo de Argentina, Brasil, Chile y Perú fueron diversas temática y técnicamente. Por los aplausos y por la atención de los espectadores los trabajos que más gustaron fueron: LuiEmi en el mar de Shakespeare de Camino Teatro, A real fábula suspensa de Impulso Colectivo. Y los trabajos más contrastados entre sí fueron Casa abandonada de In Teatro, obra más musical que dramático, y Anverso, la misma carne de Icono Teatral, trabajo que concentra lo dramático y lo teatral no en la anécdota sino en la atmósfera, no en la representación de la asfixia sino en su producción.
Teatro Grito, fiel a su tradición de borrar fronteras, presentó dos propuestas: PIS para sala y Negro para calle. Además, Bernardo Arancibia, uno de los fundadores del grupo, participó con Teatro Fuego en For export, con lo que se desmarcó del teatro de grupo para ubicarse en el pliegue entre teatro de grupo y elenco.
Eventos como éste me hacen dirigir la mirada al pasado del teatro en Bolivia para admirar su insistencia. Mirando ese pasado hay que subrayar el rol importante que han jugado los talleres de teatro en colegios y universidades. Tal vez solo por eso y aún en condiciones precarias se sigue haciendo teatro en Bolivia. O tal vez porque la gente de teatro y el público, pese a todas las limitaciones, intuya que no solo se puede consumir teatro sino también usar el teatro dado que el arte es peligro, como dicen los actores de Alto Teatro.
Ttoo Arte es la primera academia de modificación corporal del país y del continente dirigida a los discípulos del tatuaje como profesión.
De su primer tatuaje, un demonio de Tazmania, no queda rastro. Más de 25 figuras, entre tribales, dragones, estrellas y demás, cubren su cuerpo. Javier Lavadenz (Patto) tuvo que usar su propia piel como lienzo y, contorsionándose de manera sobrehumana, tatuarse muchos de los dibujos que hoy lo acompañan.
Todo con el afán de aprender. Y es que en 1996, cuando tenía 14 años, no existía otra manera de prepararse para lo que hoy se considera un arte: la modificación corporal. Tras vivir los suplicios que conllevaba transformarse en un profesional en el oficio, Patto se convirtió en el director académico de Ttoo Arte, la primera academia de arte y modificación corporal del país y de Sudamérica.
El primer curso denominado Taller de Tatuajes I se inició el 9 de febrero con más de 35 inscritos y tendrá una duración de cinco meses. Se dictarán distintas materias, en las que se contempla la teoría y práctica del tatuaje. De principio se proyectan materias como Técnicas de Dibujo I y continuará con clases de Bioseguridad, Dermatología, Microbiología, Esterilización, Ética y Salud Pública.
La iniciativa surgió a mediados de 2012, cuando Marcelo Guzmán Montesinos, hoy director general de la academia, tras vivir en Suecia, se interesó por escuelas que ofertaban cursos de modificación corporal a nivel licenciatura. En 2014 comentó la idea un par de tatuadores paceños, que rechazaron la propuesta. Pero Marcelo perseveró y hace un par de meses llegó al estudio de Patto para hacerse un tatuaje. Después de una larga conversación notó que el artista no solo grababa la idea en la piel, sino que además explicaba paso a paso todo lo que realizaba: Patto le estaba enseñando. Fue así que Marcelo le hizo la propuesta que otros rehusaron y una vez que el artista accedió, empezó a tomar forma el proyecto. Rápidamente hicieron los contactos pertinentes y, asesorados por un psicólogo y pedagogo, definieron las materias a impartirse. Juntos buscaron un lugar apropiado para dictar las clases, que de ahí en más tiene como dirección el edificio San Pablo, en la avenida 16 de Julio piso 9 of. 901.
Teoría y práctica
El costo de 300 bolivianos mensuales incluye el material y una máquina semiprofesional de tatuajes, para que los graduados puedan desempeñarse profesionalmente una vez que hayan adquirido los conocimientos y logrado las competencias requeridas. A diferencia de Patto, quien aprendió con la práctica, los estudiantes revisarán primero una serie de conceptos teóricos. “Muchos aspirantes a tatuadores quieren empezar tatuando directamente”, señala el instructor.
Sin embargo, los asistentes deberán “soportar” al menos dos meses de teoría antes de poner en práctica sus conocimientos. En el estudio de tatuajes de Patto se respira arte. Cada una de las paredes está cubierta con diseños variados, propios y ajenos. Flores en colores fluorescentes, un Ave Fénix, la Virgen del Socavón y una máscara de diablo, entre otros, adornan el lugar.
El mural que rinde tributo a la danza orureña fue realizado por otro de los docentes de la academia: Nicolás Urzagasti, un reconocido del dibujo y la aerografía, quien también instruye diversas técnicas. Nicolás es un amante de las figuras femeninas, de la naturaleza y de los colores psicodélicos. Las cuadrículas de su cuaderno están llenas de rostros de mujeres con flores en el cabello y hojas envolviéndolas. El toque colorido lo logra con marcadores y bolígrafos que parecen resaltar aún más la belleza de sus trazos. Esta singular muestra habla de su creatividad. Nunca ha dado clases, por eso la docencia tiene un doble valor. Por un lado, transmitir sus conocimientos, después de más de dos décadas de práctica. Y también la posibilidad de brindar lo que él no tuvo: una educación formal.
Según dice Nicolás, aprendió solo y dibuja “desde que tiene memoria”.
Las máquinas de tatuajes de estos artistas pesan alrededor de 800 gramos y funcionan con energía eléctrica, vibran, tiemblan. La muñeca del tatuador debe ser lo suficientemente hábil como para dominar el peso, la vibración, lograr los mismos trazos y las mismas líneas que consiguen al dibujar con lápiz en papel. Patto comparte sus años de experiencia para que los aspirantes puedan vencer estos obstáculos. Su dinámica de enseñanza es bastante particular, pues inicialmente coloca un lápiz adherido a la máquina, y una vez que los dibujos queden “limpios” y las líneas “correctas”, los alumnos estarán listos para el trabajo. Pero no todo es arte y tatuajes, ya que adicionalmente un ingeniero explica cómo funciona el equipo, cómo fabricar repuestos y controlar la cantidad de energía que reciben los aparatos. En la currícula figuran médicos que enseñarán Dermatología y Microbiología básica y, por otro lado, un abogado para las materias de Salud Pública y Ética desde la perspectiva legal. “La práctica representa el 80% del curso y solo será efectuada por los alumnos que cumplan con las competencias teóricas”, aclara Marcelo. Pieles de cerdo, muy similares a la humana, serán entregadas a los asistentes como los primeros lienzos de los futuros artistas, que se acomodarán de diversas maneras para simular nuestra anatomía. “El parecido es extraordinario, pero por suerte las pieles no gritan ni sangran”, dice Patto. La práctica no se detiene ahí. La intención final es que los alumnos tatúen en humanos. “En este caso que lo hagan en ellos mismos”, afirma. Después de todo, él sabe que es la mejor manera de aprender. Antiguamente había una sola manera de instruirse en el oficio, que consistía en conseguir, luego de muchos ruegos, ser aprendiz en un estudio. Patto lo sabe y es por ello que siempre recibió aprendices —actualmente tiene cuatro—. Probablemente su carrera como docente se inició mucho antes, pues asegura que le encanta enseñar. También explica que la modificación corporal no se limita al tatuaje y en su búsqueda por formar profesionales, Ttoo Arte cuenta con cursos de piercings, escarificación (cicatrices artísticas) y grabados con fines estéticos. Si bien existen referentes latinoamericanos en tatuajes, Ttoo Arte es la primera academia de Bolivia y Sudamérica, y la única que emitirá certificados firmados por profesionales. “Aún no se cuenta con el aval para extenderlos con valor académico, pero ya se iniciaron los trámites para que a la larga se puedan extender títulos a nivel técnico medio o técnico superior”, refiere Marcelo. Las aulas no suman más de 15 alumnos y para esto se habilitaron tres turnos: uno de 08.00 a 10.00, un segundo de 14.00 a 16.00 y otro de 20.00 a 22.00. Las repercusiones no se hicieron esperar y después de promocionarse en Facebook, se solicitó la presencia de los profesionales en otras ciudades del país. Cochabamba, Potosí y Santa Cruz de la Sierra son algunos de los departamentos donde Patto y Marcelo esperan abrir sedes. Como una muestra del interés, dos estudiantes se anotaron desde la tierra oriental para tomar el curso inaugural.
Toda una profesión
En julio comenzará el siguiente periodo, en el que los interesados podrán especializarse en algún estilo particular de tatuaje: tradicional, japonés, nueva escuela, retratos, negro y gris y otros tipos de arte.
Patto ya está contactando a los mejores artistas en cada especialidad. El tatuador afirma que si bien realiza una miscelánea de estilos prefiere los diseños biomecánicos y el free hand, pues éstos requieren muchos detalles. Con más de diez años tatuando de manera profesional asegura haber adquirido la habilidad para añadir texturas, sombras y demás elementos que hacen a un buen trabajo.
En los próximos años se ofertarán más cursos y el sueño de Marcelo es que se reconozca la modificación corporal como una profesión, ya que asegura que en Europa se ofertan los cursos con siete años de duración. Para Patto, el tatuaje debería ser contemplado dentro de las materias de las escuelas de Bellas Artes.
“Mi primer tatuaje tenía que ser del pato Lucas, por mi apodo. Pero solo me alcanzó para el del demonio de Tazmania”, recuerda.
La momia tatuada de 5.000 años
Ötzi, Hombre de Similaun y Hombre de Hauslabjoch son los nombres modernos de la momia de un hombre que vivió hacia el 3300 a.C. La momia fue descubierta en septiembre de 1991 por dos alpinistas alemanes en los Alpes de Ötztal, cerca de Hauslabjoch, en la frontera de Austria con Italia.
El cuerpo presenta un conjunto de tatuajes en la muñeca izquierda, dos en la zona lumbar de la espalda, cinco en la pierna derecha y dos en la izquierda. Se trata de pequeños grupos de tres o cuatro rayas paralelas que no forman un dibujo reconocible. Los científicos, usando rayos X, han determinado que Ötzi pudo haber sufrido artritis en esas zonas, y se ha especulado que los tatuajes podrían haber sido realizados con una función curativa (una suerte de acupuntura).
Cochabamba Capella Filarmónica presente en Suiza
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Conciertos de lujo. El director Augusto Guzmán viajó a Suiza junto a 22 integrantes de la Capella para participar de varios conciertos.
Cochabamba Capella Filarmónica presente en Suiza
texto. JIMENA NÚÑEZ L./// | 22/02/2015
El arte acerca fronteras experiencia invaluable
Una parte del coro de la Capella Filarmónica de Cochabamba ofreció en Suiza una serie de conciertos junto a la Orquesta Lviv Virtuozy de Ucrania. La obra seleccionada para la presentación fue del compositor alemán Johann Sebastian Bach, el cual terminó de componer en 1734. Oratorio de Navidad está inspirada en los pasajes relativos al nacimiento de Jesús y que están en los libros del Nuevo Testamento según San Lucas y San Mateo.
Augusto Guzmán, el maestro cochabambino, dirigió en Suiza a la orquesta Lviv Virtuozy de Ucrania y a un coro de suizos, entre ellos: Wohlen, Frick y Bottmingen; y junto a la delegación boliviana, de 22 componentes, ambos coros sumaron alrededor de 120 voces, cantando al unísono.
Entre los bolivianos que viajaron se encontraban cuatro solistas: soprano, tenor, contra alto y bajo; quienes tuvieron que combinar su participación con una soprano europea.
Esta presentación se la realizó gracias al apoyo de la comunidad sueca, puesto que colaboró con parte de los gastos de transporte, asi como también el hospedaje, la alimentación y el apoyo logístico para realizar las visitas turísticas en la región, luego de finalizar sus tres presentaciones.
Los conciertos se llevaron adelante en las ciudades suizas de Basilea y Frick. Todo el programa fue consensuado por la comunidad europea y el coordinador y director del proyecto para Bolivia, Manuel Urioste Daza.
Esta presentación y las otras tres tuvieron muy buena acogida y lleno total.
El maestro cochabambino, Augusto Guzmán, destacó la experiencia sobre la acústica que se generó en las iglesias en Suiza, que a su modo de ver fueron “increíbles e incomparables”.
Asimismo la delegación boliviana recibió el apoyo de los bolivianos en europa, como ser el guitarrista Willy Claure, quien al finalizar la presentación se acercó a Augusto Guzmán para expresar la alegría como compatriota, puesto que no se imaginaba que este proyecto fuera del tal magnitud, porque se presentaron 120 personas en escena.
VOCES UNIDAS
El director del coro, Augusto Guzmán afirmó que la preparación del coro ha sido intensa y contrarreloj, puesto que tuvieron relativamente poco tiempo, ya que si bien su participación como director estaba asegurada hace más de un año, recién en septiembre se confirmó el viaje de los integrantes de la Capella Filarmónica, quienes ensayaban todos los días e incluso tuvieron que someterse a estrictos exámenes de vocalización.
Es así que luego de un periodo intenso se determinó a los 22 participantes de este gran proyecto y dos asistentes.
Cada parte del coro se preparó por separado y ya en europa los coros se integraron, todos bajo la dirección de Guzmán y además la dirección de la orquesta ucraniana.
PROYECTO EN COMÚN
El origen de este acercamiento data de 2013, cuando tres coros suizos, con aproximadamente 70 componentes, llegaron al país para interpretar junto con el coro de Bolivia dos misas folclóricas del compositor boliviano Juan Arnez. La primera "Misa Pachamama" y la segunda “Navidad Andina”, en castellano y quechua.
En esa oportunidad el coro fue dirigido por Dieter Wagner y cuando conoció a Augusto Guzmán y a Juan Arnez, se empezó a proyectar la posibilidad de realizar ese viaje.
La primera experiencia fue calificada como enriquecedora y con mucho intercambio cultural para ambos países.
Es así como poco a poco se fue promocionando la idea y el anhelo de viajar fuera de las fronteras nacionales.
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