miércoles, 18 de enero de 2017

Carolina Montero “No me imagino un día de mi vida sin danzar”

Carolina Montero es una experimentada bailarina, coreógrafa y profesora de danza. Se formó en el Estudio Profesional de Danza Ema Pulido en México. Lo que empezó como hobby hoy es su estilo de vida. “Desde pequeña siempre me gustó la danza, empecé presentándome en concursos de colegio, luego decidí que tenía que hacer las cosas bien y estudié. Hoy no me imagino un día de mi vida sin danzar”, cuenta Carolina, quien es fundadora y directora del grupo de danza Play junto a Claudia Pereyra.

LG: ¿Fue fácil el camino de la danza?

C: No, me costó porque empecé la danza de grande y mayormente se empieza desde chica, ¿no? Así que paralelamente a la Escuela de Danza Ema Pulido estaba en tres escuelas más, porque mis profesores de ballet, de danza contemporánea me decían que tenía que trabajar el doble, así que como que dobleteaba (sonríe).

LG: ¿Cuáles fueron tus mayores logros?

C: Creo que hay momentos que te marcan y justo cuando regreso de México, decido realizar el musical “Hoy no me puedo levantar” de Mecano. Eso me ha marcado porque me metí a hacer un producto muy grande a la primera y aprendí bastante. Trabajé con bailarines, músicos, actores y aparte me metí a dirigir. Tenía que ver todas las áreas y fue ahí que me marcó ese musical, conocí a bastante gente además. Y luego otro momento fue cuando decido actualizarme en la danza y me voy a Buenos Aires (Argentina) por un par de meses. Estaba en cursos de danza urbana, viendo nuevos estilos y un día una amiga me lleva a hacer el pole dance y acrobacia aérea. Y, bueno, ahí empiezo a especializarme, ahora soy profesora de pole dance y quiero armar cada vez shows que sean diferentes.

LG: ¿Tu dedicación a la danza implicó sacrificios?

C: La verdad es que sí, creo que sí demanda sacrificios, pero cuando te gusta algo, no lo ves como sacrificio, a mí me encanta viajar y voy a pasar clases y talleres fuera del país por lo menos una vez al año, entonces a veces los tiempos son más largos, más cortos. Lo que implica esta carrera es que una nunca tiene horario de entrada y salida, doy clases y ensayo hasta domingos (sonríe), no hay horarios y por ello me pierdo cosas familiares, pero dentro de todo creo que he podido armonizar y lograr una agenda que sí me ha permitido cumplir con el tema de la familia y amigos, pero aún me cuesta ver amigos que nada tienen que ver con la danza.

LG: ¿Cuál es tu “fuerte” en el baile?

C: Ahorita creo que por la demanda, lo que más hago a nivel tiempo es pole dance, está muy de moda, a la gente la encanta. El horario que más llena la escuela es el de pole dance.

LG: ¿Tu momento preferido?

C: Me encanta hacer la creación de espectáculos, de una coreografía, porque cuando avanzas en el camino vas encontrando gustitos no sólo al bailar, sino a todo lo que encierra la danza, armar un todo desde la música, vestuario, junto miles de elementos.

LG: ¿Que sientes cuando bailas?

C: Huyy, disfruto un montón, siento que estoy viva, que transmito energía al público, es un sentimiento difícil de explicar.

UN AÑO MUY PROMETEDOR

Carolina Montero mencionó que este 2017 se pinta para ella como un año muy prometedor y lleno de actividades.

“Tengo muchos proyectos, el primero es en mayo con un espectáculo de danza, una idea loca con un grupo de amigos de hacer una revista musical de cabaret. Tengo viajes planeados, luego dos muestras académicas con la escuela (Play) que son sagradas cada año y un show más para noviembre, eso es lo que tengo agendado, pero de ahí van saliendo contratos, cosas nuevas”, anunció.

“SIEMPRE VEO EL LADO BUENO DE TODO”

María Carolina Montero Cardoso nació el 13 de febrero en la ciudad de La Paz. Es hincha del Bolívar y licenciada en administración de empresas. Realizó un curso especializado de ballet en México y otros para perfeccionar su técnica y disciplina. Hoy está entregada “cien por ciento a la danza”. “Gracias a Dios, me ha ido bien, he ido evolucionando. Al principio (en Play) sólo teníamos el grupo que cubría espectáculos, lanzamientos de productos, conciertos, ferias, pero ahora tenemos una escuela que se ha diversificado bastante y estamos con bastantes personas”, menciona.

Su carácter jovial hace que pocas veces esté de mal humor. “Siempre veo el lado bueno de todo”, cuenta y confiesa que su defecto es ser impaciente. Su hobby es el tenis. La Coca Cola es su vicio y de acá a unos años se ve “haciendo danza con mayor nivel de entretenimiento, mayor complejidad y que llegue a más público”.

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