sábado, 10 de septiembre de 2016

Aramburo lleva su trilogía boliviana a festival de Brasil



La Trilogía boliviana del actor, director y dramaturgo Diego Aramburo, compuesta por sus obras Ukhupacha (Mortales), Kaipi (Morales) y Hejarei (Inmortales), se presentó en los dos últimos meses en Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, y la próxima semana podrá ser vista por el público brasileño, ya que Diego Aramburo, y su elenco Kiknteatr, recibió la invitación del 4º Festival Iberoamericano de las Artes Escénicas que comenzó el miércoles en la ciudad de Santos.

Aramburo se mostró complacido de poder asistir a este festival, que es uno de los más importantes de la región americana, y además tendrá la presencia de importantes exponentes del teatro iberoamericano, como la española Angélica Liddell y el hispano-argentino Rodrigo García.

“Es importante para mí que me tengan en cuenta en estos encuentros que reúnen a grandes creadores escénicos”, comentó Aramburo, que de una u otra forma cree en el dicho de que nadie es profeta en su tierra. Para él además, este festival le permite hacer un mejor despliegue en cuanto a montaje y escenografía de sus obras, cosa que en Bolivia le resulta más complicado.
“En Bolivia seguimos careciendo de espacios adecuados, además, está el hecho de hacer obras arriesgadas y no poder concretarlas como uno quiere por el tema económico; o montar obras para un par de fines de semanas solamente. Es lamentable”, recalcó Aramburo.

Tres puestas en escena
La Trilogía boliviana se inicia con Ukhupacha (Mortales), en la que a través de un monólogo se hace un recuento de la historia, de hechos políticos y sociales ocurridos en Bolivia desde hace 80 años.

La siguiente obra es Kaipi (Morales). El proyecto en general de esta reflexión sobre Bolivia tenía que ser de nueve espectáculos, “pero si ya es difícil proponerle tres obras relacionadas entre sí a un espectador en el país, nueve es inimaginable”, contó Aramburo, así que lo redujo a esas tres obras. “En el momento que iban a ser nueve es que se dio la anterior versión de Morales, y ahí había espacio para una mayor puntualización de las distintas facetas de Bolivia”. Al condensar el proyecto sobre Bolivia en solo tres obras había que hacer una reorganización, y la obra que más se ha ido repensando es Morales, que es como la ficha clave o eje en esta reingeniería de la reflexión sobre Bolivia.

La trilogía cierra con Hejarei (Inmortales), una impactante puesta en la que durante una hora ocho mujeres desnudas y unidas unas a otras con sus cabellos, gritan consignas, dan testimonios de lo que les ha pasado, llegan a sacarse un poco de sangre. A muchos en el público cruceño les pareció demasiado y volvió a salir el comentario de un Aramburo que busca solo la provocación por la provocación. ““Hay una cierta verdad en eso: yo no quiero que el espectador quede tranquilo ni satisfecho ni consigo mismo, ni conmigo ni con la obra. No quiero generar consensos, no creo que el arte sea el lugar para generarlos, porque el arte para mí dista mucho de la ideología, de la religión y de las verdades preconcebidas”, mencionó.

Por otra parte, Aramburo resalta que Bolivia no es un país muy lector habitual de literatura de ficción o de filosofía o de teorías. “Y eso recae en que no seamos buenos lectores de lo que pasa delante de nuestros ojos. Eso pasa con algunas obras, hay personas que solo ven la superficie de lo que están presenciando y no van más allá”, concluyó Aramburo


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