jueves, 7 de julio de 2016

Tinguipaya promociona su música y sus danzas

Pututus largos, pinquillos m’acha y otros instrumentos fueron interpretados ayer por los habitantes del municipio potosino de Tinguipaya.

Un número amplio llegó a la ciudad de La Paz y se presentó en el patio cultural del Ministerio de Culturas y Turismo.

Sobre la base de telas blancas, la vestimenta de los tinguipayeños combina aguayos oscuros de finos bordados, chalinas de colores y monteras negras adornadas con elementos de lana y mucho color.

Alberto Mita, alcalde de Tinguipaya, dijo estar preocupado por el uso de la vestimenta típica de su pueblo sin respetar la referencia del mismo. En quechua relató que su municipio cuenta con 27.600 habitantes que viven, sobre todo, de la agricultura (producción de papa y tubérculos); sin embargo, debido a las heladas, sus terrenos tuvieron bajo rendimiento y necesitan ayuda.

Tinguipaya es uno de los cuatro municipios de la provincia Tomás Frías, el cual limita al norte con la provincia Chayanta, al este con la provincia Cornelio Saavedra, al sur con la provincia Antonio Quijarro, al sureste con la provincia José María Linares, y al oeste con el departamento de Oruro.

Jhonny Tola, viceministro de Interculturalidad, agradeció los regalos de los tinguipayeños, una montera y una chalina, y explicó que “la danza, el baile y el ritmo es una conexión del ser humano con la naturaleza, mediante el Pacha, que es equilibrio, respeto a través de la música y las tradiciones. La danza y el baile no es solamente sinónimo de alegría, para los pueblos indígenas tiene un gran contenido, al igual que su vestimenta de colores armónicos como la wiphala.

“Este momento es importante, es un paso para reafirmar nuestra identidad, los instrumentos de viento tienen su tiempo de ejecución y para eso están hechos”, manifestó Tola.
Los pobladores compartieron con los presentes su música, las mujeres sus cantos en ronda y su alegría. El Alcalde, a su vez, interpretó un instrumento similar a la guitarra pintada con colores vivos, y a su ritmo bailaron todos.

Adornaron la mesa con sus aguayos y en ella colocaron una jarra de chicha de Tinguipaya junto con sus tutuma, bebida que fue acompañada por charque, papa cocida y otros alimentos, todos compartidos con llajua y con la amabilidad tinguipayeña.

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