domingo, 19 de junio de 2016

Laura Derpic “Mis obras son políticas o pretenden serlo”

TEATRO | LA DRAMATURGA POTOSINA ESTÁ A PUNTO DE HACER UNA GIRA POR BOLIVIA CON SU OBRA “LOS RUBIECITOS”, GANADORA DEL PREMIO EDUARDO ABAROA.

Laura Derpic es una de esas mujeres que escribe obras de teatro con un punto de vista muy crítico, humor ácido, interesante y premiable.

Nació en Potosí y actualmente vive en Buenos Aires. Este mes estará de gira por Bolivia haciendo 9 funciones de su obra “Los rubiecitos”, merecedora del Premio Eduardo Abaroa en la categoría mejor dramaturgia.

El espectáculo se presentará en Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Oruro. Además, la dramaturga impartirá dos talleres en Santa Cruz y La Paz.

Las funciones en Cochabamba se realizarán en el mARTadero este 28 y 29 de junio, a las 20:00 hrs.

En esta entrevista con OH!, Derpic nos habla de sus inicios en la dramaturgia y su gira por el país.



OH!: ¿Cuándo y cómo comenzó a escribir?

Escribir por escribir, desde siempre y lo que sea; cuentos, diarios, poesías, canciones, etc. Pero siempre ha sido una actividad intermitente, he tenido épocas de escribir mucho, mucho y otras en las que no escribí nada.

Cuando era pequeña, tengo el recuerdo de mi padre sentando en el escritorio de la casa, a puerta cerrada, escribiendo en la máquina de escribir rápido y concentradamente. Él es abogado y escribía artículos para un periódico en Potosí. Recuerdo que me gustaba mucho acompañarle mientras escribía y, de alguna manera, así empecé a escribir yo mis pequeños artículos, que obviamente eran para mí. Yo les decía artículo pero eran en realidad cuentitos o historias cortas.

Mi encuentro con la escritura de teatro fue mucho después, si bien vengo haciendo teatro desde el 2000 y había hecho un par de talleres de escritura, en 2007 Eduardo Calla hizo un taller de escritura en Universidad Católica de La Paz, que para mí fue importante, porque ahí decidí que quería escribir teatro.



OH!: ¿Quiénes han sido sus maestros?

En Dramaturgia, he tenido la suerte de estudiar con varios maestros muy buenos y generosos con sus conocimientos y experiencias como: Mauricio Kartún, Alejandro Tantanian, Juan Mayorga, Enzo Cormann y José Sanchis Sinisterra, entre otros.



OH!: ¿Cómo son sus procesos de escritura?

Son largos. Soy de esas personas que se sienta mucho tiempo a escribir muy poco; quiero decir: me gusta escribir, reescribir, corregir, investigar, etc. Las últimas obras que escribí, por ejemplo, entre una cosa y otra, me tomaron cerca de dos años cada una, más o menos.

Creo que los tiempos largos ayudan a que el material se asiente, A mí me sirven para ir encontrándole vueltas a la escritura, otras voces, otros puntos de vista; no sé, es como dialogar con una misma en otro tiempo.



OH!: ¿Cuánto influye el contexto en sus obras?

Mucho, un amigo una vez me dijo que cambiar de paisaje hace que uno cambie de escritura, y es verdad. Me ha tocado vivir en ciudades como Buenos Aires y Madrid y los textos que escribí en estas ciudades son muy distintos.

Hay algo del lugar en el que se está, que se filtra, tan inevitable como la vivencia misma de la vida. Por ejemplo, aquello que te llama la atención para escribir, capaz mañana no te llame tanto, dependiendo del lugar en el que estás, lo que te está tocando vivir, etc.



OH!: ¿Hay alguna postura política en lo que escribe?

Sí, ahora lo tengo más asumido y puedo decir que mis obras son políticas o pretenden serlo, pero en un principio eran más políticas de lo que yo podía darme cuenta. Por ejemplo, cuando empecé a escribir Los Rubiecitos, no quería que sea una obra política pero supongo que hay varias cosas a las que uno no puede escapar.

Pienso que mi formación en Derecho tiene mucho que ver, ya que después de varios años de estar escribiendo como abogada y viendo el mundo como abogada hay cosas que inevitablemente marcan la escritura y la forma de ver las cosas.



OH!: ¿Cómo inició el proceso de creación con Los Rubiecitos?

Era mi segundo año en Buenos Aires y empecé a ser consciente de esa parte de la identidad que se llama nacionalidad. Extrañaba mucho Bolivia y extrañaba mucho Potosí, ciudad en la que nací pero en la que no vivo hace más de 17 años. Al mismo tiempo, no sé si por la escritura o esta misma experiencia, conecté con el momento en el que aprendí a leer y escribir.

Ese año, en el taller que dirigía Alejandro Tantanian en el curso de Dramaturgia que hice en la EMAD, teníamos que elegir un libro que nos guste o nos llame la atención de alguna manera. Yo elegí el libro con el que aprendí a leer: Alma de Niño 1 de Gladys Rivero de Jiménez.

La obra, la fui escribiendo a partir de las palabras y juegos propuestos por el manual, por eso también la dimensión política de la obra está íntimamente ligada al contenido político del manual, porque está presente todo el tiempo; aunque claro, yo en un principio quería escribir otra cosa: una obra poética sobre ese paraíso perdido que es la infancia y más aún, ese paraíso perdido llamado Potosí.



OH!: Hace poco recibió el Premio Abaroa y se publicó “Los rubiecitos” en el Fitaz, ¿qué ha significado esto para su carrera?

Ambas cosas son muy buenas, porque son reconocimientos que me acercan a Bolivia, que es algo que vengo buscando hace tiempo, tengo muchas ganas de crear en mi país y realizar varios proyectos.

Tanto el Premio como la publicación en el FITAZ, son dos oportunidades, puertas que se abren para seguir escribiendo, creando y creyendo en Bolivia.



OH!: ¿Cómo ha ido con el montaje de Los rubiecitos en Argentina? ¿Cómo ha sido la recepción del público?

Ha sido una experiencia muy buena, de mucho aprendizaje. Hasta entonces yo había dirigido un par de obras cortas, nada más y, Los Rubiecitos fue todo un desafío. Tuve la suerte de contar con el apoyo imprescindible de MARTE Matienzo Artes Escénicas, con quienes vengo trabajando desde 2012 y la fortuna de armar un equipo de trabajo con gente muy increíble y talentosa, además de comprometida con su trabajo.

Gracias a este equipo es que también se da la gira que vamos a realizar, por las ganas que tenemos todos de que la obra ocurra en Bolivia y de alguna manera, devolverle esta obra al público que la generó.

La recepción del público porteño fue muy buena, tomando en cuenta que no se hace mucho teatro de Bolivia en el circuito de teatro independiente, o en cualquier otro. Yo no esperaba que ocurra algo así, de hecho cuando ensayábamos la obra, me preguntaba si se entendería algo en este contexto tan distinto y tuvimos gran recepción de parte del público.

A la vez, me puse en contacto con la población boliviana que vive en Buenos Aires y era realmente emocionante cuando venían compatriotas a ver la obra. Venía gente que no había podido volver a Bolivia, por alguna u otra razón, y nos agradecía por hacer la obra, por hablar de Bolivia en un lugar que no es exclusivamente de bolivianos, por hacerles recuerdo de cosas de su infancia. Fue realmente muy lindo.



OH!: ¿Piensa seguir viviendo en ese país?

Es una buena pregunta. Sí, a mí me gusta mucho Buenos Aires y me gustaría quedarme ahí pero siempre me estoy yendo. A la vez, tengo muchas ganas de volver a Bolivia porque creo que hay mucho por hacer y trabajar. Así que veamos qué pasa…



OH!: ¿Cómo ha visto el desarrollo del teatro en Bolivia en su última visita?

Después de 5 años de vivir afuera, fue muy bueno poder ver obras de teatro locales. Creo que hay una gran variedad de propuestas y búsquedas nuevas que celebro mucho. Veo también que hay más apertura a la experimentación y muchos más jóvenes haciendo teatro.

Creo que hay que seguir por ahí, seguir buscando, investigando y trabajando para no caer en el círculo vicioso de siempre, el de todo está ya hecho, el que habla mal de las búsquedas de los colegas teatreros, ese que es absorbido por la fuerza centrífuga que produce mirarse al ombligo constantemente.

Por otro lado, creo que sí hacen falta políticas culturales estructurales para el fomento de las artes escénicas tanto estatales como privadas. Necesitamos un fondo para la creación, el incentivo para el estudio, que todos podamos ir afuera y ver qué pasa, cómo se crea en otros lugares, etc.



OH!: ¿Cómo se logró la gira de su obra en Bolivia?

Principalmente, viene del deseo de todos los integrantes de la obra por hacerla en Bolivia. Estuvimos cerca de dos años, desde que estrenamos, haciendo las gestiones tanto en Argentina así como en Bolivia para buscar financiamientos que nos permitan realizarla.

Afortunadamente, hemos conseguido el apoyo de varias instituciones que hacen posible esta gira, como el Centro de la Cultura Pluricultural de Santa Cruz de La Sierra, Snack Tía Ñola, el Instituto Cultural Boliviano Alemán en Cochabamba, el Premio Eduardo Abaroa, el Ministerio de Cultura y Proyecto mARTadero.



OH!: ¿Está trabajando en un nuevo proyecto actualmente?

Si, en un par. Tratando de reescribir (je) una obra y ver la posibilidad de montarla el año que viene, un par de proyectos en Buenos Aires y parece que alguno en La Paz.



OH!: ¿Cuáles son tus proyecciones a futuro?

Seguir escribiendo, construyendo y creando. Tengo muchas ganas de dedicarme sólo a escribir y dirigir. Más escribir. Tengo ganas también de irme a alguna otra ciudad donde pueda seguir aprendiendo otras formas de vivir y seguir en esta búsqueda.





Perfil
Laura Derpic

(Potosí – Bolivia, 1984) Es directora de teatro, dramaturga, gestora cultural y abogada. Realizó la residencia de Dramaturgos Creador.es (Valencia, España. 2015). Egresó de la Maestría en Creación Teatral en la Universidad Carlos III de Madrid (España. 2015), donde se distinguió con una Matrícula de Honor. Se formó como dramaturga en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático de Buenos Aires (Argentina. 2012).

Recibió el Premio Plurinacional Eduardo Abaroa 2015 en la categoría Mejor texto dramático (Tarija, Bolivia) por Los Rubiecitos, que se publicó en el marco del Festival Internacional de Teatro de La Paz FITAZ, abril 2016 (Bolivia).

Escribió y dirigió las obras de teatro: Del polvo de las esquinas (Madrid, España. 2015); Los Rubiecitos (Buenos Aires, Argentina. 2015, 2014); Pichico (O lo que esperamos del fin del mundo) (Buenos Aires, Argentina. 2012); y, Mientras Esperamos (Buenos Aires, Argentina. 2012).

Publicó las obras de teatro: Pichico (o lo que esperamos del fin del mundo), Revista Digital La ESCENciA, Dramaturgia boliviana, abril de 2016; y Coca Cola con Gasolina en la Revista Ciencia y Cultura No. 20 de la Universidad Católica Boliviana, abril 2008 (La Paz, Bolivia).

Participó en mesas de dramaturgia en el Festival Internacional De Teatro de La Paz 2016, Festival de Novísima Dramaturgia Argentina 2016, y el Corredor Latinoamericano de Teatro 2014, ambos con sede en la ciudad de Buenos Aires.

Al presente, forma parte de MARTE Matienzo Artes Escénicas y la red de artistas RAMA, ambos con sede en Buenos Aires.

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