domingo, 1 de mayo de 2016

La obra “Llora mi cuerpo y no hay palabras” es una adaptación de los cinco monólogos del texto “Haberos quedado en casa capullos”

La obra “Llora mi cuerpo y no hay palabras” es una adaptación de los cinco monólogos del texto “Haberos quedado en casa capullos” del reconocido dramaturgo argentino afianzado en Madrid Rodrigo García. La obra fue estrenada en Madrid el 2000 y desde entonces ha sido representada en distintos países de Europa y Latinoamérica. Ahora es montada y puesta en escena por el elenco mARTaero 2016.

La obra, que está dirigida al público mayor de 14 años, se estrena este 6 y 7 de mayo a las 20:00 horas en el Proyecto mARTadero, calle 27 de Agosto esquina Ollantay. El trabajo conceptual de puesta en escena es del elenco de teatro mARTadero en su cuarta generación 2015-2016. En ella actúan Augusto Asín, Mariela Hidalgo, Claudia Humérez, Jimena Huarachi, Moyra Trigo, Gabriela Nogales, Alina Rojas. Ninoska Morales, Lenny Ríos y Nitzel Ponce de León. La dirección y adaptación está a cargo de Abigail Villafán y la asistencia de dirección de Ebert Murga.

“Llora mi cuerpo y no hay palabras”, habla de la posición ante la alienación, tomando como puntal la paradoja de criticar la alienación desde la alienación, la asfixia desde la posición del asfixiado, a las victima desde la posición de victima, al verdugo desde el mismo pensamiento del verdugo, todo siempre desde la idiotez, desde el aletargamiento, desde la mirada hipócrita.

“La puesta en escena es trabajada a partir de temas asociados a nuestra concepto macro, temas traducidos en acciones escénicas, siendo estas los motores que ponen a andar la obra, la puesta explora visualidad escénica y accionares que sumados al texto mueven a generar significados nuevos y plantear motores discursivos en la mente del espectador dispuesto a mirar o a mirarse, creando así un dialogo entre la acción, la palabra y la mente del espectador. Exploramos un teatro de imágenes, atravesado por el peso del pensamiento de García”, dice Abigail Villafán, directora de esta puesta en escena.



SINÓPSIS DE LA OBRA:

“No quiero crecer, quiero evitar pertenecer, tengo miedo”… Enuncia un niño mientras un grupo de adultos le recuerdan los malos tratos recibidos en sus infancias y las pulsiones que les llevan a ellos mismos a torturar.

¿Cuántas veces hemos deseado dejar de vivir pensando con la cabeza de otro?

Resulta mas importante que nunca decir las cosas claras, aceptar que somos idiotas, que nos movemos entre la pelea exterior y la asfixia interior y el que no quiera enterarse de todo esto es mejor que se quede en casa.

SOBRE EL ELENCO

El elenco Permanente de teatro mARTadero comenzó a formarse en marzo de 2012 a partir del Taller Permanente de Teatro del mARTadero, que consistió en ocho talleres de formación dictados por destacados profesionales bolivianos y del exterior.

Desde entonces hasta el 2014 funcionó por tres años consecutivos siendo dirigido por Viola Vento 2012, Claudia Eid 2013 y Jorge Alaniz 2014 presentando “Deriva”, “La Maldición de Fausto” y “El Último Intento” respectivamente.

El elenco se conformó a través de espacios y laboratorios de formación para gente joven que se anime a hacer teatro de manera responsable y comprometida.

“Este elenco surge de la necesidad de que existan más grupos de teatro constantes en nuestra ciudad y con la idea de que el primer paso para hacer buen teatro, es tener formación, responsabilidad y compromiso”, dice Villafán.



SOBRE EL DRAMATURGO

Rodrigo García actor, director, y dramaturgo ha sido catalogado como un artista provocador. García se ha consolidado como uno de los más importantes artistas del cambio de siglo en España, siendo descrito como corrosivo, implacable y simbólico. Su texto “Haberos quedado en casa capullos” no se queda atrás, García define la propuesta como una necesidad expresiva, más que una nueva forma de hacer teatro.

“Nunca hemos buscado nada por ser novedoso o resultar original. Esas cosas no calan profundamente, no te puedes fiar de lo aparente. A veces acertamos con la forma, a veces fallamos. Por el contrario, los que trabajan desde la forma, tienen el fracaso garantizado: sopla un aire y se cae el castillo de naipes”, afirma.

Por eso conviene estar atentos a lo que se cuenta en estos monólogos. Sobre todo, por el agudo sentido del humor de García y los zarpazos con los que llama la atención. “El discurso tiene que decir cosas importantes, y cada uno será independiente... Los monólogos son agresivos y no les falta el humor sarcástico característico de García.

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