lunes, 23 de mayo de 2016

Hartmann plantea una mirada a la cotidianidad de las mujeres

El visitante que ingresa a la exposición Mujeres nuestras, de Roxana Hartmann, que se presenta en la Galería de la Alianza Francesa hasta el sábado 28 de mayo, se enfrenta con un cuadro que tiene mucha fuerza, llamado Mujer de perfil con cabello rosa.

La imagen parece observar a toda la muestra. "El concepto central es la búsqueda de la relación de la mujer en su día a día con lo que la rodea”, comenta la artista.

El título Mujeres nuestras expresa como Hartmann ve a la mujer en su encuentro cotidiano con las cosas, "con sus emociones, con su trabajo, con las relaciones que tiene, con la relación que tiene con ella misma, cómo se ama, cómo se limita o se da impulso”.

El tema de las mujeres persigue desde hace mucho tiempo a Hartmann. Por ello, la idea de la muestra se ubica dentro de un proceso, que aún tiene mucho por desarrollar. "Por mi mismo género, por mi misma naturaleza de ser mujer creo que todavía falta por explorar”, asegura.

La exposición está formada por 14 óleos, 15 dibujos a tinta y de técnica mixta, además de una instalación llamada Una por una y un libro de la artista, que permite una interacción del público. "Los visitantes pueden hojearlo, el hecho de tocar una obra de arte ha generado lindas emociones”, comenta.

En cambio Una por una es el resultado de la colaboración de mujeres, que respondieron a un llamado de la artista a través de las redes sociales.

Ella invitó a que le enviasen un retazo de tela y una historia en la que se sintieran plenamente mujeres. "En todo ese tiempo, unos dos meses, recibí cien historias, cien retazos de tela”, cuenta. "La energía que ha logrado esta pieza es interesante porque vienen las mujeres, leen y se identifican”, dice.

A Hartmann, sobre todo, le llamó la atención que muchas mujeres le hayan enviado pedazos de tela con mucho significado. "Tengo un pedazo de la falda de una señora del día que se comprometió con su esposo en la década de los 50. Tengo el retazo de tela del vestido de una señora de cuando era niña”, cuenta.

Una por una aún está en desarrollo, pues varias mujeres que asistieron a la muestra le prometieron enviarle más retazos. En agosto, Hartmann mostrará la instalación en una exposición que presentará en Santa Cruz de la Sierra, de donde es oriunda.

La artista reside en La Paz desde el 2014. "El cambio fue maravilloso, me encontré con una ciudad que aunque ya la conocía, redescubrirla en una etapa de mi vida en la que tenía muchas emociones juntas fue maravilloso”.

Su incursión oficial en el arte data de 2010. Aquel comienzo fue como una reconciliación con su esencia, que quedó marcada por la muerte de su madre en 2009. "Quise reencontrarme a través de la pintura”, explica.

"Mi mamá era actriz de teatro y hacía cerámica; entonces siempre había material disponible. Y yo tenía inclinación por el dibujo desde pequeña. Mi forma de expresarme, más que por palabras, era por dibujos”, concluye.

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