viernes, 13 de mayo de 2016

“Cholo Alfredito” y “Pepe”



El primer trabajo de Álvaro Bryan Portugal, el “Cholo Alfredito”, fue como ayudante de cocina; dice que el dueño del lugar era bueno con él, y si bien no le pagaba, por lo menos le daba comida, ropa y para sus pasajes. Después se dedicó a vender salteñas, chocolates Kilate, ropa… Trabajó en pensiones, arregló máquinas de costura, y hasta fue niñero.

Álvaro y José Antonio, como muchos otros niños en nuestro país, tuvieron que salir a las calles desde muy pequeños para trabajar y así poder abastecer sus necesidades básicas. El destino quiso que se encontraran en ese duro camino y edificaran una bonita amistad, sobre la base de un deseo en común: ser actores cómicos. Su recorrido apenas comienza y lo siguen de forma autodidacta, pero con la convicción de que llegarán lejos…
Cada uno creció por su lado, en medio de la pobreza, el hambre y el sufrimiento.

El “Cholo Alfredito”
Álvaro Bryan Portugal Rojas (el “Cholo Alfredito”) tiene 17 años, nació en Sucre, su padre es albañil y su madre barredora del estadio Patria. Es el segundo de los ocho hermanos de este matrimonio y todavía vive con su familia.

Recuerda con amargura que debido a la pobreza de sus padres y a sus constantes peleas, siempre vivían sobresaltados. Que salió a las calles a los siete años para trabajar en lo que podía. Que allí comió y durmió durante un tiempo.

Su primer trabajo fue como ayudante de cocina; dice que el dueño del lugar era bueno con él, y si bien no le pagaba, por lo menos le daba comida, ropa y para sus pasajes.

Después se dedicó a vender salteñas, chocolates Kilate, ropa… Trabajó en pensiones, arregló máquinas de costura y hasta fue niñero. “En el colegio no tenía útiles; así estuve, de trabajo en trabajo. Aprendí a hacer muchas cosas”, comenta a ECOS.

Pese a sus carencias, llevaba a sus hermanitos lo que podía, especialmente golosinas porque veía que eso era lo que más consumían los niños. “Sinceramente, a mis padres no les daba dinero; prefería comprar algo y darles a mis hermanos porque, cuando les daba a mis papás, lo gastaban en otras cosas… y eso no me gustaba”, recuerda apesadumbrado.

Álvaro reconoce que entre los 14 y 15 años casi tuerce su camino. Pero tuvo la suerte de que su mejor amigo, Franz Flores Yarhui, un año mayor que él, lo llevara a la iglesia Cristina Asambleas de Dios, donde le enseñaron a amar y respetar a Dios, donde le inculcaron valores y principios, enseñanzas que le ayudaron a salir adelante.

Franz murió hace dos años en un accidente ocurrido en Tomina, y, así como él, otros ángeles guardianes aparecieron en su vida. Recuerda con respeto y agradecimiento a Javier Calvo, Juan Arandia y Max Ferreira, amigos adultos que lo apoyaron material y moralmente.

Este adolescente de buen corazón confía a ECOS que en su casa, hasta hace poco, no tenían televisor. Su serie favorita era “La Familia Peluche”, pero un día quedó impactado cuando vio cómo la gente se reía viendo al Cholo Juanito y se preguntó: “Si él puede hacer reír, ¿por qué no puedo hacerlo yo?”.

Desde entonces se le metió en la cabeza la idea de ser un comediante. Empezó a crear un repertorio, recopilando escenas de sus series favoritas, y a la gente le gustó, pero le sugirieron que creara un personaje propio. Así fue que más tarde nacería su popular caracterización del “Cholo Alfredito”, nombre derivado de sus imitaciones del Cholo Juanito.

“Pepe”, el serio
Durante esas andanzas, Álvaro conoció a José Antonio Ortuño. Congeniaron y decidieron trabajar juntos como comediantes.

José Antonio tiene 21 años y se crió con su madre, que también hizo de padre. Como Álvaro, él trabajó desde los ocho años en diferentes oficios, pero lo que más le gustaba era cantar y lo hacía en los micros y en la Terminal de Buses de Sucre. “Mi infancia fue muy triste porque tuve que trabajar para poder comer y ayudar a mi mamá con la comida”.

Primero estudió hasta tercero de secundaria en el colegio Sagrada Familia, luego abandonó los estudios y finalmente los retomó: en la actualidad cursa el quinto año del colegio nocturno Genoveva Ríos.

“Desde que conozco a Álvaro, nunca más me separé de él. Me parece una buena persona y me siento feliz de ser parte del elenco del ‘Cholo Alfredito de Sucre’, representando a ‘Pepe’, el serio del grupo”, comenta sonriente él, que comenzó imitando a Richard Douglas, de Perú.

Ahora está casado. Perdió a dos hijas, pero tiene una niña que es la razón de su vida. Pronto sacará a la venta un CD con sus actuaciones. También sueña con filmar una película sobre su vida…

La popularidad
Tras mejorar sus diálogos y chistes, se fueron presentando en barrios y calles de la capital. De a poco empezaron a recibir invitaciones para actuar en las horas cívicas de algunos colegios y en otras fechas especiales; también participaron en eventos populares de Potosí, Oruro, Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, donde actuaron junto a grupos de música chicha.

A un principio sus actuaciones eran gratuitas. Ahora cobran, pero el sueño de ambos es llegar a ser grandes artistas y músicos profesionales, reconocidos en todo el país.

José Antonio “Pepe” Ortuño, el serio del grupo, ahora está casado. Perdió a dos hijas, pero tiene una niña que es la razón de su vida. Trabaja desde los ocho años, hizo de todo pero lo que más le gustaba era cantar y lo hacía en los micros y en la Terminal. Pronto sacará a la venta un CD con sus actuaciones. También sueña con filmar una película sobre su vida.


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