martes, 12 de abril de 2016

Marcelo Antezana, 30 años de La Mesón

Profesionalismo y calidad. La reconocida agencia de modelos cochabambina cumplió 30 años de actividad permanente.

Su creador e impulsor cuenta cómo hizo realidad su mayor sueño.

Las personas que conocieron o trabajaron con Marcelo Antezana desde sus inicios saben lo que significa para él celebrar los 30 años de la agencia de modelaje “La Mesón”, un cúmulo de sacrificios y dedicación. Crear una empresa que sentó precedente en el mundo de la pasarela boliviana ha sido un gran desafío.

Félix Marcelo Antezana Hinojoza, más conocido como “Marce” entre sus amigos, es el promotor e impulsor de la carrera del modelaje en esta ciudad y, como en anteriores oportunidades, él está dispuesto a brindar una entrevista para hablar de su trayectoria. El lugar de la cita es su segundo hogar: “La Meson”, ubicada en la calle Ecuador entre la avenida Oquendo y 16 de Julio.

Una persona abre la puerta y nos explica la ruta a seguir para llegar a la oficina principal. En el recorrido se aprecia el trabajo de creatividad y las propuestas que tiene la empresa para los clientes que contratan servicios de decoración de eventos sociales; rubro al que incursionó hace 30 años.

Entre los objetos más llamativos y vistosos se encuentran los centros de mesa, cuya característica es la pedrería colgante, además de la belleza de los floreros que emplean en sus arreglos florales.

Después de caminar unos metros, se llega a un cuarto donde dos de las cuatro paredes están cubiertas hasta el techo por espejos. Allí, sentado detrás de un escritorio de vidrio, se encuentra Marcelo, observando atentamente su computadora.

“Marce” es un hombre de 60 años, un cochabambino de cepa - como dice él- que llegó a este mundo para alegrar el hogar de Óscar Antezana Sánchez y Florencia Hinojoza Estrada, y ser el mimado de su hermana mayor Silvia.

Su infancia transcurrió entre juegos y travesuras. Egresó en 1974 del tecnológico del colegio San Agustín como técnico en Sistemas Eléctricos.

Al poco tiempo, Marcelo Antezana viajó a España a probar suerte; por razones personales retornó al país a los pocos meses.

Ingresó a trabajar casi inmediatamente al Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), como “ayudante del ayudante de mecánica”. Después de tres años de arduo trabajo, los administradores lo invitaron para que se formara como ingeniero de vuelo y le otorgaron una beca para la escuela de Boeing.

Después de un año de estudio, Marcelo Antezana comenzaría su exitosa carrera de piloto, que no pararía hasta cumplir los 23 años de servicio, logrando jubilarse de esta línea aérea.

ALAS DE LIBERTAD

Trabajar como piloto comercial le permitió ver otros “mundos”, diferentes realidades e innovaciones, que aún estaban lejos de hacerse realidad en Cochabamba; pero cuando llegaba con las maletas llenas de paquetes para entregar los encargos de sus amigos, que iban desde telas, vestidos, perfumes y otros objetos, se dio cuenta que debía apostar por el cambio y el crecimiento de su tierra.



Así, la idea de tener un negocio propio comenzó a rondar su cabeza. El año 1984 inauguró “La Mesón”, en sociedad con Cinthia Coflin, Gringa Rojas de Bakir, Jorge de la Reza.

“Cochabamba tenía muchos eventos sociales, pero a algunos les faltaba glamour; por eso creamos la casa de modas”, afirma Marcelo Antezana. Al principio, La Mesón tenía regalos a la venta, era un anticuario y también se confeccionaban vestidos. “Antes existían pocas boutiques y para comprar vestidos de fiesta se tenía que viajar a otros departamentos. Paulatinamente, comencé a traer las telas y Jorge de la Reza -que había egresado como diseñador en Buenos Aires, Argentina- se encargaba de crear y confeccionar los trajes”, recuerda.

Su misma clientela fue la motivación que necesitaban para diversificar su actividad; así incursionaron en la peluquería y el arreglo personal, ahora solo faltaba un maquillador profesional.

“Aproveché unas vacaciones y me fui a realizar un curso a los Estados Unidos y volví con el título bajo el brazo”, comenta con orgullo, como resaltando que todo lo que se proponía lo lograba con esfuerzo.

Otro de los rubros al que apostaron fue la decoración de los salones para matrimonios y cumpleaños; no obstante, notó que no había mucha diversidad de flores y pocas personas especializadas en floristería.

Por eso, Marcelo Antezana compró dos hectáreas de terreno en Quillacollo y comen- zó la producción de flores.

Posteriormente, viajó a Madrid, España para estudiar arte floral en la Escuela Iberoamericana de Arte. Así, paso a paso, el negocio fue creciendo.

Marcelo sentía que todavía no estaba completa su tarea; por lo que al año siguiente, incursionó en el mundo de la enseñanza de pasarela y modelaje.

PRIMER DESFILE DE MODA

“Teníamos los vestidos, realizábamos arreglos de imagen personal, pero nos faltaba mostrar el resultado. Es así que se nos ocurrió crear una agencia de modelos y fuimos bien recibidos”, comenta.

Uno de los recuerdos que más significativos para Marcelo Antezana es que el famoso comediante Peter Travesí fue el maestro de ceremonias de su primer desfile de modas.

Desde el principio, la agencia de modelos comenzó a crear alianzas estratégicas con nuevos diseñadores -entre ellos, Nella Gómez-, la empresa Almanza y otras que también estaban comenzando a crecer en el campo de la moda; muchas de las cuales se mantienen hasta la fecha.

La Meson trabajó con Gloria Limpias, el fotógrafo cruceño Pablo Manzoni, Álvaro y Mónica Olmos, productores y conductores de “Chica Facetas”; organizaron varias versiones de “Miss Cochabamba”, entre otras tantas actividades.

Tres décadas pasaron desde aquella primera pasarela, ya son varias las generaciones de modelos que se formaron de la mano de este pionero de la pasarela boliviana.

La agencia sigue ofreciendo el servicio de organización de eventos, trabajos de florería, peluquería, arreglo de novias, modelaje y recientemente ingresaron al manejo del diseño gráfico.

Ahora, también se dedican al manejo de imagen empresarial -respondiendo a la demanda de eventos corporativos- ya que trabajan con grandes empresas como COBOCE, Banco Bisa, Feicobol y otros.

En una faceta más íntima, comentar que Marcelo se dedica -hace 22 años- a criar aves rescatadas del tráfico ilegal; la mayoría entregada por la Gobernación. “Hemos abier- to un aviario de educación ambiental y estamos construyendo un salón de eventos, para que toquen temas medioambientales.

Además del trabajo, el mundo de Marcelo Antezana gira en torno a sus hijas de crianza María Eva e Irina de los Ángeles Mérida Antezana, hijas de su hermana Silvia, quienes ya le dieron cuatro nietos: Nicolás y Sabrina Ayala Mérida; Facundo y Florencia Reyes Mérida.


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