lunes, 25 de abril de 2016

Kiko se robó el corazón de los paceños



"Queridos amigos de La Paz, hola y adiós”, Kiko juega con la audiencia, sale corriendo del escenario, con su enorme pelota roja, lo traen de vuelta, se ríe y la multitud aplaude eufórica, los niños corean: "Kiko, Kiko”.

Ayer, alrededor de las seis de la tarde, Carlos Villagrán, a sus 72 años, se metió al público al bolsillo, con sus viejos gags, con su traje de marinero, con su gorra multicolor y sus medias altas, con su eterno personaje, Kiko.

Kiko corrió por el escenario, realizando la rutina que lo hizo famoso, pero sin un Chavo del 8, ni una vecindad, sólo con su representante que hizo la vez de partner.

El personaje de los cachetes inflados y la risa contagiosa compartió con la audiencia, jugó con ella e incluso buscó a unos nuevos padres entre las primeras filas.

"Eres un niño muy maleducado, Kiko”, le decía su compañero. "No has saludado al entrar”. Y el eterno niño sale y vuelve a entrar al escenario. "Saluda a todos tus amigos de La Paz”, le dice y Kiko empieza a estrechar manos.
Villagrán baila y se mueve como una persona menor, y a pesar de las arrugas en su rostro, los niños lo ven como a uno más de ellos.

"Kiko, Kiko, quieres ser mi amigo”, la pequeña Leslie Aramayo, de cinco años, estira sus brazos en el aire y trata de alcanzar a Villagrán; su madre la alza y Leslie sonríe, su madre dice extrañada: "Es increíble que la vecindad del Chavo haya calado tan profundo en ella como lo hizo conmigo de niña”.

Mientras tanto, Kiko baila y hace bailar al público. Una nueva mamá y un nuevo papá son escogidos del público.
A pesar de los años, Villagrán mantiene la chispa e improvisa sobre la marcha con el público del cual escoge a sus nuevos padres.

"¿Y tu mamá doña Florinda? ¿Y tu papá? ¿y el profesor Jirafales?”, pregunta su representante. Kiko responde: "Siguen tomando su tacita de café”.

Kiko se pone serio y desinfla los cachetes, cambia de voz y de postura. "Ahora habla Carlos Villagrán, en nombre mío y en nombre de mis compañeros, los que siguen vivos y los que ya no están con nosotros, gracias, gracias por 40 años de cariño y amor”, finaliza.

Un show accidentado

El programa del show indicaba que se iniciaría a las 15:30. Sin embargo, para esa hora el público seguía ingresando al Teatro al Aire Libre.

Dentro, la audiencia se impacientaba mientras aún se realizaban algunos arreglos del escenario principal y se probaba el sonido, el cual falló durante todo el show, que comenzó recién a las 16:10.

El primero en subir al escenario fue el Show de Sonrisas que se enfrentó a la frialdad del público que se impacientaba, pero que se fue encariñando con ellos después.

A las 17:00 entró en escena el mago Byron que realizó complicados actos de ilusionismo que dejó boquiabiertos a los asistententes, que miraban asombrados al mago decapitar y hacer flotar a sus ayudantes en medio del escenario.

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