miércoles, 20 de abril de 2016

El Teatro Arlequín de Paraguay cuestiona la lentitud de la justicia


Durante 16 años, un hombre espera en la antesala de un juzgado para escuchar el veredicto del Tribunal Supremo que decidirá si pecó o no en su vida de mortal. La historia de este personaje da vida a El final del juicio, una obra de teatro llevada a escena por el elenco paraguayo Teatro Arlequín y que cuestiona el rol de la justicia a través de los mandatos divinos.

"Este personaje es sometido a una revisión de su vida en un juzgado, tomando como punto de partida los pecados capitales y los 10 mandamientos. En este proceso se busca darle castigo hasta por el acto más inocente. Es como ocurre en la realidad, cuando una persona que roba una gallina va a la cárcel y otra que comete un crimen sale libre”, dijo Pablo Ardissone, director de la puesta en escena.

La pieza será presentada hoy, a las 19:30, en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, en el marco de la décima versión del Festival Internacional de Teatro de La Paz (FITAZ). El texto de la obra fue elaborado por el escritor argentino Roberto Cossa.

Según el director, el libreto fue escrito hace dos años. "Es un trabajo nuevo que nos presenta a tres personajes, uno que está por ser sometido a un juicio, el abogado que lo está preparando, y un muchacho que se encarga de los mandados y hace la conexión entre los jueces que están dentro de la corte con la gente que espera su audiencia”, contó.

En El final del juicio actúan Héctor Silva, Augusto Toranzos y Jorge Ramos. "En la obra llega un momento en que el personaje que espera el juicio siente que ha violado varios de los mandamientos, pese a que él se ha portado bien”, sostiene Silva, quien agrega que este personaje prefiere declararse culpable para dejar de esperar a la justicia.

"(En la obra mostramos) todas esas cosas raras que tiene la justicia de inventar cosas y tapar otras, todo ese deje y maneje de la justicia. Contamos este problema que se vive y sufre en toda Latinoamérica y todos los días en un tono de comedia”, aseguró Silva.

Toranzos, quien encarna al asistente de un abogado en un tribunal, sostuvo que en la obra abordan la tragedia de una persona que espera durante varios años que un juez decida su futuro. "En la propuesta hablamos de cómo una persona pasa el tiempo en un tribunal de justicia esperando un veredicto”, explicó y contó que por ejemplo en la pieza teatral, el personaje debe esperar que esa corte decida el caso de un músico del

Renacimiento que es denunciado por plagiar a otro de sus compañeros, comentó.

Además, en la obra, se muestra la burocracia en las oficinas de las cortes de justicia. "Este hombre espera durante 16 años la realización del día de su juicio. En la obra se ve la ansiedad del personaje”, contó Silva.

Según el actor, en la pieza se cuestiona la lentitud de los procesos judiciales y la burocracia que una persona tiene que soportar para que decidan su destino.

Según el director, El final del juicio se destaca por ser una "sátira teñida de humor penetrante y filoso que está presente en la mayor parte de las mejores obras de Cossa”, que en esta obra apunta sus ironías sobre las debilidades de un poder judicial corroído por la decrepitud y el conservadurismo reaccionario.

El Teatro Arlequín fue fundado el 3 de mayo de 1982 por el arquitecto José Luis Ardissone. A lo largo de 34 años ha presentado más de 200 puestas que han sido producidas por la institución. Han participado en las obras de la compañía más de 400 actores, actrices y directores.

La compañía ha representado a Paraguay en más de 30 festivales internacionales en varios países entre los que citamos Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Perú, Portugal e Italia. Su director y la institución han sido galardonados por instituciones locales y representaciones extranjeras con numerosos reconocimientos al trabajo realizado.

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