viernes, 1 de enero de 2016

Tamayo , Mar y Gula son las tres mejores obras de teatro de 2015


Tamayo, de Percy Jiménez; Mar, del Teatro de los Andes; y Gula, de Eduardo Calla, fueron identificadas como las mejores obras teatrales del año 2015, coincidieron tres críticos y periodistas consultados por Página Siete.

Además, los expertos destacaron la continuidad de trabajos de varios elencos y las nuevas propuestas de jóvenes artistas.

Tamayo, la obra. Apolíticas consideraciones sobre el Nacionalismo. Vol. III es la más reciente propuesta del dramaturgo y director de la compañía Textos que migran, Percy Jiménez. En ella actúan Freddy Chipana, Miguel Ángel Estellano, Mauricio Toledo y Bernardo Rosado.

Para el literato Omar Rocha Velasco, Tamayo fue un "proyecto osado y relevante”. "Es una obra importante que ha generado mucha polémica. Es interesante porque cierra una trilogía sobre algunos momentos importantes en Bolivia; en este caso se toma un personaje, pero a partir de un hecho también”, explicó.

El literato apuntó que la obra es compleja de ver porque no presenta una historia lineal. "No es fácil de digerir, de asimilar, porque el texto no es sencillo, no hay una historia que se puede seguir linealmente, sino es una obra muy visual. Los textos son difíciles, abstractos, relacionados con algunos momentos de la obra de Tamayo, tanto de poesía como de ensayo”, acotó.

Para la periodista Lupe Cajías, Tamayo tiene una cuidadosa presentación e interpretación. También considera que tiene un discurso "abstracto”.

La segunda obra destacada por los especialistas es Mar, una creación colectiva del Teatro de los Andes y del director argentino Aristides Vargas. Es protagonizada por Lucas Achirico, Gonzalo Callejas y Alice Guimaraes.

Rocha destacó el argumento que presenta la obra y el análisis que plantea sobre el mar. "Es una reflexión sobre lo que somos los bolivianos a partir de esa pérdida, que ya es constitutiva y estructural en los bolivianos.

Además, no se queda sólo en el lamento, sino que también reflexiona desde el humor sobre lo que somos los bolivianos, nuestros problemas y diferencias”, dijo el literato.

Rocha destacó el trabajo de los actores y la escenografía, realizada por Gonzalo Callejas, en la que un solo elemento tiene muchas funciones. Cajías destacó por su parte que Mar fue escogida como la mejor del año, aunque con reservas por algunos de sus argumentos casi forzados para ser políticamente correctos.

La periodista y crítica de teatro Mabel Franco resaltó que Teatro de los Andes se animara a tocar un tema cargado de estereotipos y patriotismo. "El grupo opta, para emprender el riesgoso viaje, por la tragicomedia, género que refleja como en un espejo la relación que como bolivianos tenemos con el océano”, comentó.
La tercera obra resaltada por los expertos es Gula, dirigida por Eduardo Calla. En ella participan David Mondacca, Patricia García, Cristian Mercado, Bernardo Arancibia, Carlos Ureña, Percy Jiménez, Claudia Andrade, Paola Oña, Daniela Lema, Natalia Joffré, Denisse Arancibia y la voz de Luis Bredow.

"Es el proyecto más ambicioso que ha habido en La Paz porque reunió a muchísimos actores que vienen de distintos horizontes. Cada uno ha cumplido un rol en esta obra y lo ha hecho de muy buena manera, explorando todas sus capacidades y eso es un logro de la dirección”, aseveró Rocha sobre esta obra.

Franco destacó que la obra logra interpelar al público sobre lo que es justo y no. "A nivel actoral, David Mondacca y Patricia García sostienen un duelo que deja ver de qué pasta están hechos ambos y cómo la ha manejado el director del elenco Escena 163”, acotó.

Finalmente, los especialistas también destacaron las obras Rec, de Fernando Arze; Princesas, de Claudia Eid, y Raros, de Paola Oña. Además Las criadas, codirigida por Leonel Fransezze y Fernando Arze, y Ollantay, por Amassunu, elenco de la Escuela Nacional de Teatro.

Punto de vista
CARLOS CORDERO CARRAFFA,
crítico de teatro

"Se renovó la escena nacional”

El 2015 fue un año importante para el teatro boliviano por la cantidad y la calidad de las producciones.
Jóvenes directores, dramaturgos y actores han renovado la escena nacional con propuestas nunca antes intentadas. Trabajos de creación colectiva y de apoyo mutuo; espacios físicos alternativos y una actitud generacional y profesional diferente. Hacer teatro de manera continua y no esporádica; como eje de vida y no como afición o hobby.

Otro mérito fue lograr el apoyo de la empresa privada, que junto al apoyo estatal-municipal se tradujo en producciones innovadoras, sin descalificar ni menospreciar a nadie, más bien tratando de tender puentes y profundizando el camino andado por otras generaciones.

Todos los creadores y producciones que subieron a escena son destacables, pues hicieron representaciones en varias ocasiones y ciudades. Sin lamentarse por las condiciones adversas y proponiendo, es decir, haciendo teatro.

Es tan valioso lo que hicieron los teatristas bolivianos que incidieron en un repunte del cine nacional. Varios actores destacaron en producciones internacionales.

Si el 2015 fue bueno, el 2016 será mejor. El hacer teatro y buen teatro estimula a otros a seguir produciendo, mejorando la calidad del encuentro con los espectadores.

Esta generación de jóvenes creadores teatrales también está consolidando una identidad propia y no una copia de modelos externos.

Dramaturgia y publicar es la tarea pendiente de un año magnífico.

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