miércoles, 2 de diciembre de 2015

Diputados reconocen los 25 años de trayectoria de Aramburo



El teatrista cochabambino Diego Aramburo fue homenajeado ayer por la Cámara de Diputados por su labor cultural y 25 años de trayectoria. Hasta febrero presentará dos nuevas obras que completarán las trilogías sobre Shakespeare y lo boliviano.

“Es importante que haya un reconocimiento de un país hacia los artistas en general. Como no hay fondos de creación intelectual, que te den un papel me parece lo mínimo que deben hacer, es un deber del Estado. Los premios me generan sentimientos encontrados”, expresó Aramburo.

El cochabambino, cabeza de la compañía Kiknteatr, ha llevado a escena más de 55 obras en Bolivia, EEUU, Brasil, Argentina, Francia, Venezuela y Canadá.

Ganó con Hamlet de Los Andes el Premio Mayor a la Mejor Obra Extranjera y premios Teatro del Mundo 2014 (Argentina); el Premio Nacional de Teatro Peter Travesí en varias oportunidades (Bolivia), el Premio a la Trayectoria del Festival Nacional Bertolt Brecht 2013 (Bolivia), entre otros.

Aramburo trabajó dos obras de Shakespeare: Romeo y Julieta y Shakespeare de los Andes, la primera adaptado a un concepto latinoamericano y la segunda a un espacio periurbano. Ahora alista la tercera de la trilogía.

“Me falta tocar la parte rural con un Shakespeare adaptado a ese mundo. Tengo miedo porque esa realidad no la conozco bien. He estado estudiando de qué forma aproximarme a este universo para transmitir un espectro más abarcativo de Bolivia, o mejor dicho, de estas versiones de Bolivia”, indicó el creador.

La segunda nueva obra, que también se presentará en febrero, es Ukhu Pacha y forma parte de otra trilogía, la que explora las bolivianidades. “Desde hace unos años hago traducciones de lecturas y sensaciones de Bolivia sobre conceptos fuertes, que luego se hacen obra. En algún momento pensé que serían nueve obras. Era demasiado y las reduje a tres”, explicó Aramburo.

De este proceso surgieron un performance llamado Aecceso, luego recargada y renombrada Morales; después creó la danza performática Hejarei (“Dejar ir”, en lengua guaraní). La obra alude al mundo de tierras bajas y la matanza de los indígenas kuruyuki.

“Cuando aludo a la bolivianidad o bolivianidades no me interesa hacer obras que las fotografíen de forma directa o figurativa. Sería hacer recortes limitados, prefiero ir a lo esencial y transformarlos en hechos escénicos”, explicó el teatrista.

Bajo ese mismo concepto aparece Ukhu Pacha. “Muchas culturas originarias coinciden con que hay una arriba (cielo), un aquí (tierra) y un abajo (infierno). Va a ser la obra más ficcional y trabajaré con el mismo equipo de las anteriores. Esta obra mostrará lo más oscuro del ser humano”.

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