viernes, 23 de octubre de 2015

“Una noche en el Cementerio” espera a 10 mil visitantes

Entre las 18.00 y 24.00, de hoy, un grupo de 50 actores de varios elencos pondrán en escena fragmentos de obras breves sobre la historia social y política del país, diálogos que dan “vida” a reconocidos personajes cuyos restos descansan en el camposanto de Callampaya. Se trata de la quinta versión del programa cultural “Una noche en el Cementerio”, emprendida por el municipio paceño con la finalidad de recuperar el valor del patrimonio que tiene la ciudad.

Más de un centenar de funcionarios se movilizarán desde las primeras horas de la tarde para montar las escenografías de 8 espacios donde los actores realizarán las recreaciones. Los pasajes de todo el trayecto estarán iluminados por decenas de velas, lámparas y otros recursos luminotécnicos con los que se busca dar un marco especial al entorno.

La Dirección de Patrimonio Cultural realizó una serie de intervenciones dirigidas a la conservación preventiva de mausoleos notables que formarán parte del recorrido. Este año, una de las novedades será el cambio del circuito, comenzará en las puertas de la administración del camposanto y concluirá en el lado posterior del Cementerio (avenida Entre Ríos).

Otra variante será la visita de segmentos vulnerables (hogares de niños y jóvenes) a realizarse el 26, 28 y 30 de octubre de 09.00 a 12.00. La idea es consolidar este nodo urbano como una atracción del programa La Paz Maravillosa.

EL CIRCUITO PATRIMONIAL

En este recorrido, el público podrá apreciar una representación de los “Apus y Ajayus, la vida más allá de la muerte”. La representación nos mostrará una de las prácticas funerarias desarrollada durante el período prehispánico de la cultura Pacajes en el Valle de La Paz y la importancia de la conservación del cuerpo del difunto, por su presencia en rituales y festividades como intercesor entre las deidades naturales y apus (antepasados), en procura de mejores condiciones para la comunidad.

La siguiente parada es la de los Héroes de la Policía. Que evocarán las gestas de Genoveva Ríos, en la Guerra del Pacífico y los dos oficiales de la Policía en la inmolación del minero Eustaquio Picachuri, donde se valorará la labor encomiable por preservar la seguridad, La Paz y el orden para el normal desenvolvimiento de nuestra sociedad.

Las voces del arte en la ciudad, estéticas urbanas hará referencia a través de un libreto, a las manos de Marina Nuñez que imaginaron a los habitantes de estas cumbres, seres que caminaron por las empinadas calles que Jaime Sanz ascendió junto a un aparapita. “Nevando está con expresión de frío y de dolor…” es el verso vivido que nos dejó Adrián Patiño el cual contrasta con el “Trópico” que María Esther Ballivián grabó en nuestra memoria.

“Defender la patria hasta la muerte: Boquerón” recordará a los visitantes que la Guerra del Chaco imprime en la memoria boliviana la huella del nacionalismo. La construcción del Estado – nación comienza en Boquerón. Enemigos de carne y hueso, de arena y fuego, de sangre y pólvora marcaron a cada uno de los soldados bolivianos –no menos a los paraguayos– que con su lucha contribuyeron a la creación de una conciencia nacional, reza parte del libreto que será interpretado por los actores.

“Morir en la Colonia” hará énfasis en la difícil transición del período prehispánico al colonial ante la concepción de la muerte y las formas de enterramiento, lo que generó nuevas tradiciones y el sincretismo mestizo, que estableció nuestra propia identidad. Paseo de la recoleta, valioso legado artístico, arquitectónico y sociocultural, será el recorrido por la más antigua e importante vía de nuestra necrópolis, encontraremos los mausoleos de personajes de la elite, la política, la ciencia y la cultura de nuestra sociedad, testimonios de nuestra historia. La belleza de sus esculturas y la vanguardia arquitectónica se unen para reflejar un espacio que enaltece el espíritu del visitante y enriquece el patrimonio cultural paceño.

“Fiesta Popular” para recibir a los ajayus será otra de las paradas donde la danza, ch’alla y fraternidad imprimen en la fiesta popular su sello paceño y dibujan un círculo donde las almas giran, volviendo a nosotros cada 2 de noviembre. Panes, flores y velas serán su sustento. Las almas que se quedan encarnarán en la osamenta, rompiendo el ciclo para acompañar a sus familiares. Todos Santos y el culto a las Ñatitas son parte de nuestra identidad.

Finalmente, “Lucha por la libertad” expresará las utopías que guiaron nuestro camino hacia la democracia. Ellos cayeron en manos de los represores, pero se encarnan nuevamente en cada lucha de aquellos que no temen “gastar la vida en los demás”. Interpelación y denuncia contra los “mediocres, pedantes y fariseos…” delinearon el enfrentamiento a las dictaduras cuyos líderes recomendaban “andar con el testamento bajo el brazo”.

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