jueves, 17 de septiembre de 2015

Producción cultural tarijeña es resguardada en La Paz



Desde 2013 funciona en Tarija una oficina regional del Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi) y en dos años de funcionamiento tramitó el registro de al menos 160 derechos de autor y registro de marcas; sin embargo, como la inscripción se la realiza en La Paz, es en esa ciudad donde se guardan los ejemplares y copias audiovisuales enviadas por los autores.

La entidad fue creada mediante Decreto Supremo Nº 25159 el 4 de septiembre de 1998. Tiene la misión de administrar en forma desconcentrada e integral el régimen de la Propiedad Intelectual. Es parte del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural y brinda servicios de registro y protección de toda creación del intelecto humano.

Soportes
Según la responsable regional del Senapi, Sonia Buitrago, cuando se pretende registrar una obra literaria, producción musical, audiovisual o programas de ordenador, al momento de realizar el trámite, uno de los requisitos es entregar dos ejemplares del libro, del video, producción musical o dos muestras de la obra a presentarse.
El material, junto a otros requisitos necesarios como una carta o memorial de solicitud, fotocopia del carnet o los carnets de identidad, unos formularios a llenarse, y el depósito en el banco con el monto respectivo son enviados a la central de La Paz. Allí es donde se resguarda todo el material que se envía.
Sólo en el caso de los libros se devuelve un ejemplar al autor de la obra con un sello característico que avala su inscripción, en el caso de las producciones audiovisuales, programas de ordenador u otras obras, se guardan ambos ejemplares del soporte en el que han sido enviadas.
Desde su creación en Tarija, la oficina regional del Senapi registró unos 80 derechos de autor y otra cantidad similar de registro de marcas, que son las solicitudes más frecuentes. La última se encuentra comprendida dentro de la Propiedad Industrial que también contempla lemas comerciales y los patentes de invención.
El escritor, costumbrista y compositor Paulino Figueroa recordó que hasta hace algunos años era menester trasladarse a la ciudad de La Paz para registrar su producción intelectual; sin embargo, la presencia de Senapi en Tarija le facilita la operación. “Tuve que ir a esa ciudad varias veces”, puntualizó.
Figueroa tiene registradas unas 1.700 canciones y alrededor de 20 libros publicados, al momento busca registrar nuevas composiciones y tramita hacerlo en una sola declaración y adjuntar las copias de las canciones para enviarlas. Además, cuenta con el respaldo de la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores de Música (Sobodaycom), que avala las canciones que ha dejado archivadas.
A su vez, el cineasta Diego “Gato” Pino considera que es importante resguardar la obra mediante su registro y que debería ser hasta obligatorio, porque es la única forma de proteger el trabajo intelectual que se realiza.
“Con esto uno está protegido legalmente, uno protege su creación, con la productora Máquina de Sueño registramos todas las realizaciones que hemos hecho, enviando el material respectivo”, puntualizó.
Pero no todos los hacen o lo hicieron, por ejemplo el grupo Libertad, creado hace más de 30 años, hicieron sus grabaciones, según uno de sus integrantes Mario Díaz, en los años en los que el Senapi no fue creado, sólo existía Sobodaycom y la empresa discográfica era la que exigía el registro en esta organización para poder grabar los discos.
“Te exigían un registro porque ellos corrían el riesgo de quedar fuera de la ley por vender un material que quizá sea pirateado y debían tener un control sobre los temas. Las empresas que hacían las copias verificaban el registro y podían recién grabar”, explicó.

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