sábado, 24 de noviembre de 2012

Strippers, un arte que capta adeptos

Los bailarines practican a diario y cuidan mucho sus cuerpos, sus herramientas de trabajo.

Brandon, Matías y Santiago (nombres artísticos) conmocionan las oficinas de La Prensa. No son sólo las damas quienes siguen la sesión fotográfica que toma cerca de 90 minutos; también hay varios hombres. Los tres artistas confiesan que su afición por ser strippers no les da para vivir, aunque sí les reporta ingresos extras. Conozca un poco más acerca de la intimidad de estos bailarines que hacen las delicias de cientos de damas en La Paz, con espectáculos de alto nivel.
referencias y cuidado. Su baile es solicitado por medio de referencias, pues no tienen avisos en el periódico ni en otros medios promocionales. Por eso mismo ellos ponen mucho cuidado en la calidad del show que presentan. "Todo depende de las chicas. Te dicen sólo hasta bóxer o tanga. Ellas mismas ponen las prohibiciones. Todo siempre con respeto, porque hay una línea muy delgada para pasar de lo erótico y artístico a lo vulgar, y ahí nos quemamos", admite Brandon, el más antiguo de los tres invitados con este hobby, al que ya le dedica 13 años.
El amado jueves de comadres. Cada que llega esa tradicional fiesta precarnavalera, es el mejor momento del año para quienes practican el striptís. "Con Mati tuvimos este año como cinco ó seis presentaciones en sólo una noche. Hace tres años, cuando retorné de EEUU, tuve ocho presentaciones. Sólo bailamos durante 20 minutos: es ir, bailar y ya", expone Brandon.
Los espectáculos privados, por el contrario, duran entre 45 y 60 minutos. "Varía dependiendo de la persona y de la ocasión, porque hay fiestas que son bastante recatadas. Si las mujeres están un poco reventadas, nosotros también nos reventamos un poco más porque ellas lo exigen. Si son de las que sólo quieren ver, hacemos el espectáculo para que sólo miren y ya", dice Matías.
CUIDADOS NECESarIOS. Sergio lleva apenas seis meses con el grupo de bailarines y explica que debió hacer varios cambios en su vida. "Obviamente se hace mucho ejercicio. Uno varía la dieta de comida, cuida bien la figura, el cuerpo; tuve que dejar el cigarro, el alcohol. Te cambia para bien, porque dejas esas cosas, empiezas a sentirte mejor y eso es siempre bueno para tener un mejor aspecto".
La preparación les demanda una hora diaria de gimnasio al mediodía —porque cada uno tiene otras obligaciones cotidianas: Brandon es publicista y padre de Brisa y Mía, mellizas de 10 años y sus principales fans; Matías trabaja en una universidad y está a punto de titularse como Comunicador Social por excelencia académica; y Sergio cursa el último año de Auditoría.
Asimismo ensayan los bailes, aunque la experiencia de Brandon y los tres años dedicados por Matías les permiten adecuar algunos pasos y música para sus presentaciones. "Hemos tenido coreógrafos. Uno de ellos fue Nicolás Ayllón, quien, creo ahora, está de productor de Reel. Hubo otros esporádicos que trabajaban en el Katanas o el Variette. Pero un muy buen coreógrafo que tenemos es Howard, quien fue Míster La Paz".
Los tres reiteran que es un hobby y que lo hacen porque les gusta, mientras las féminas del periódico agradecen con vítores, besos y aplausos su presencia.

100 dólares por espectáculo privado de 60 minutos cobran los bailarines, aunque algunos piden a veces algo más.

9 años tiene el grupo "Men di Ferro", que reúne a distintos cultores de este arte, algunos de los cuales ya no viven acá.

Las caídas, resbalones y torceduras son parte usual de las lesiones al bailar. Asimismo, alguna coreografía mal coordinada puede terminar con golpes.

Los artistas que abren una noche de espectáculo son llamados "bocaditos". Sergio pasó la prueba de fuego, aunque acabó con las nalgas mordidas.

“Mike Portugal nos asiste y ayuda. Él nos da una mano y es fundamental para nosotros, así como mi primo Alejandro Fernández”.

Brandon Fernández / STRIPPER

La VESTIMENTA QUE UTILIZAN ES TRASCENDENTAL. Cuando van a una presentación, los bailarines llevan dos mudas de vestuario, el cual compran ó es confeccionado, como en el caso de Brandon, por algún familiar. Los trajes usuales que les solicitan son de vaqueros, policías, de gala, frac, médicos, obreros, militares, motoqueros, etc.
BRANDON TAMBIÉN BAILÓ PARA GAYS. Como parte de unas actividades hechas por Adesproc (Asociación Civil de Desarrollo Social y Promoción Cultural “Libertad”), el bailarín presentó su show al colectivo GLBT. Pero él y sus acompañantes aclaran que sólo lo harían en actos públicos y eventos grandes.



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