domingo, 2 de octubre de 2011

Mamani Mamani, color y arte de los Andes

"...nunca paro de crear, incluso cuando camino voy pintando los cuadros en mi cabeza."

Tomando en cuenta que estamos en el mes de la fundación de Nuestra Señora de La Paz, queremos rendirle homenaje a esta ínclita ciudad, ilustrando nuestras portadas con personajes destacados, es así que en esta oportunidad invitamos a Roberto Mamani Mamani, artista que ha conquistado a europeos, estadounidenses y bolivianos con su arte.

A decir del artista los carbones del fogón de su madre, cartones y papel periódico fueron sus primeros instrumentos de trabajo. “El color es la esencia de los pueblos andinos y es vida para el hombre aymara. Me acuerdo que cuando con mi awicha hacíamos los banderines para la ch’alla (ofrenda) de Carnaval teníamos que hacerlos de papel de seda porque ella decía que con la lluvia el papel desteñía y caía a la tierra, y la Pachamama comía los colores” dijo. Conozcamos más de este grande del arte boliviano.

¿Quién es Roberto Mamani?

Es color, montaña, un ser que se nutre e inspira en nuestra cultura ancestral milenaria. Me siento orgulloso de haber heredado el don de manejar códigos y símbolos. Un príncipe aymara que se siente orgulloso de sus raíces.

¿Cómo y cuándo nace su inclinación por el arte?

Desde pequeño, mis primeros cuadros han sido dibujados con el carbón del fogón de mi madre. Pintaba los paisajes viéndo trabajar a mis padres en el campo. A los 15 años gané un premio de la UNESCO y esto me abrió las puertas de muchas galerías y museos fuera del país, a la fecha llevo más de 30 años en este ámbito.

¿En su familia había o hay alguien más que se dedique al arte?

Soy el primero pero he recibido lecciones de mis abuelos y mis padres, despertaron en mí el hecho de ser un visionario y extasiarme de esos paisajes de los que fui parte.

¿Cómo era de pequeño?

A mi padre le gustaba viajar mucho por eso viví algunos años en Oruro, Potosí, Cochabamba, así que ni bien hacía amigos en un lugar debía irme y hacer otros. Fui buen estudiante llevé el estandarte del Saracho en Oruro, me inclinaba por la literatura y la filosofía.

¿Recuerda algún maestro o compañero de colegio?

A uno de mis profesores en Potosí, le decían “Potoquito”, recuerdo que íbamos a pie a Chaqui, (aguas termales de la región) con las acuarelas en los bolsillos para pintar.

¿Cuál fue su primer trabajo?

Eran mis padres trabajando en el campo, hasta ahora veo relucir los locotos fuxias, los rojos de los tomates y todo lo que es ese verdor, ese pedregal del valle. Tengo algunas obras guardadas en la memoria y otras en los archivos.

¿En qué piensa cuando esta frente a un lienzo?

Ya están en mi mente los cuadros que voy a pintar, una vez manifesté que me iba a faltar tiempo para hacer todo lo que tengo. Voy trabajando por temas, ya tengo más de 70 series como la de las madres, las flores, del agua, de la papa, etc. Es un desafío para la parte creativa del artista ir renovándose por ello incursioné en la morenada, haciendo diseños de alta moda, cerámica, fotografía y otros rubros.

¿Cómo fue su primera exposición en el exterior?

Fue una invitación para recorrer siete Estados de EE.UU, para mí fue alentador conocer la dimensión de mi trabajo fuera del país.

¿Obtuvo el suficiente apoyo de las autoridades para llevar su trabajo fuera del país?

No, es como el desafío de un guerrero heroico el salir fuera del país, todo el esfuerzo es personal y de una lucha constante de plantear obra y trabajo. Hay que trabajar mucho en políticas culturales para el apoyo a los artistas que vienen.

¿Cuáles son los problemas que se presenta para un artista a la hora de presentar sus trabajos?

Creo que no tenemos los espacios suficientes. Llevar una exposición adelante conlleva un gasto marcado desde los alquileres de las galerías que son bastante elevados, hacer una muestra para testimoniar a través de catálogos y afiches, etc. Y para un artista joven esta inversión a veces es inalcanzable. Son elegidos y bendecidos aquellos artistas que podemos vivir de nuestro arte. El arte es un catalizador de sensibilidades, entonces hay que fomentarlo pero en Bolivia nos falta mucho.

¿Fue difícil lograr que Mamani Mamani sea reconocido a nivel mundial?

Sí, haciendo un análisis, pasé por varios obstáculos, críticas destructivas, criterios encontrados y demás, porque como en todo espacio hay detractores y gente que está al lado tuyo, es un caminar por eso uno de sus debilidades tiene que hacer sus fortalezas y creo, que a estas alturas he consolidado un estilo y un camino.

¿En promedio, cuánto tiempo le toma realizar un trabajo?

Mi taller es como un laboratorio donde trabajo con diferentes proyectos, voy saltando como un saltamontes de cuadro en cuadro, a la vez trabajo con cinco cuadros y voy poniendo color a cada uno. Tengo un taller energético de mi abuela que es en una ladera y a mis pies está toda la ciudad y las montañas, entonces como promedio un cuadro demorará tres semanas o un mes. Tengo una disciplina de trabajo rígida y no paro de crear, hasta cuando camino voy pintando en mi cabeza.

¿Algunos nuevos proyectos?

En la calle Jaén e Indaburo tengo un taller y en los próximos meses va a ser un centro cultural donde voy a enseñar a toda la gente que quiere aprender arte. Queremos invitar a la gente que sea parte de este proyecto y sea un ejemplo para plasmarlo en otros departamentos. También estoy trabajando en esculturas monumentales que creo va a ser un testimonio para la comunidad.

¿Algún artista nacional que admira?

A muchos, me llega a la memoria Borda quien ha sido un excepcional maestro. Un artista va sacando colores, brochazos de algunos maestros que admiras. Nos vamos alimentando unos de otros.

¿Si tuviera que hacer un ranking, cuáles serían sus tres artistas favoritos?

Es difícil, cada uno tiene una línea diferente. Arturo Borda, Ricardo Pérez Alcalá, Cecilio Guzmán de Rojas, así como Gil Imaná, son algunos. Es difícil hacer un ranking porque en el arte cada uno tiene su mundo y su magia y eso es lo que hay que dar.

¿Algún momento quisiera hacer un homenaje a algo o alguien a través de su trabajo?

Un maestro decía “el último cuadro nadie lo tiene pintado”, siempre decimos que el próximo será mejor. Estoy en la época de agradecer a mis grandes maestros que han sido la cultura precolombina, a los tejidos, la cerámica, creo que aún estoy buscando algo que plasme todo ese agradecimiento del cual me fui nutriendo.

¿Qué debemos tomar en cuenta a la hora de apreciar su trabajo?

Picasso decía: “El éxito de una obra es cuando a uno le llega al corazón”, no se tiene que hacer un análisis técnico o teórico porque el arte es sentimiento.

Otra faceta de su vida es su devoción por el Tata Jesús del Gran Poder, cuéntenos cómo llegó a su fraternidad y cuál su expectativa en este ámbito?

Es una experiencia única, para pintar morenada hay que bailar morenada. Mis padres han bailado siempre y yo de pequeño bailé potolos y sicusicuris, hace tres años formo parte de la fraternidad “Los catedráticos, residentes de Achacachi” y allí plasmé mi arte tanto de las mantas, matracas e invitaciones.


- En los meses próximos abrirá un centro cultural en la calles Indaburo y Jaén en el que transmitirá su enseñanza en las artes plásticas.

- En promedio, terminar un cuadro le lleva entre tres semanas a un mes. Asegura que tiene una disciplina rígida de trabajo .

- Entre algunos de los pintores nacionales a quienes admira se encuentran: Arturo Borda, Ricardo Pérez Alcalá, Cecilio Guzmán de Rojas y Gil Imaná.

- “Mamani Mamani” forma parte de la morenada ““Los catedráticos, residentes de Achacachi”, donde plasmó su arte en el diseño de mantas, matracas e invitaciones.

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