domingo, 18 de septiembre de 2011

Josué Córdova

Josúe Córdova nació hace 44 años en el poblado de Llallagua, al norte de Potosí, pero dice que extraña los cerros multicolores de La Paz desde hace dos décadas, cuando se marchó a vivir a Europa. Al preguntarle por qué, responde: “Es una historia bien larga de contar…”. Pero rápidamente la resume: “Es que allá encontré a mi pareja”. Estaba de gira por el viejo continente con el grupo Pujllay, una de tantas formaciones a las que ha pertenecido a lo largo de su vida de músico.

Desde entonces vive en Dinamarca. Su casa está en la ciudad de Herning. Allí, hasta hace unos meses, ejercía otra de sus profesiones: técnico industrial. Pero la crisis económica llamó a su puerta, como a la de tantos europeos, y ahora dedica más tiempo a la construcción de instrumentos musicales, actividad que realiza desde hace 15 años.

Tiene 10 piezas, todas de viento. Y, como su música, algunas son pura fusión, como la “queflauta” (flauta mezclada con quena). Otros son instrumentos puros, pero hechos con diferentes materiales, como la flauta de pan hecha con bambú y madera jacarandá. “La mayor parte del tiempo estoy construyendo instrumentos en mi taller”, confiesa. En uno o dos días ya puede tener uno listo.

No se queda ahí su faceta artística. Entre 2009 y 2010 participó en el proyecto Animación Bolivia-Dinamarca, del que salió el corto La Abuela Grillo. Es una mezcla de un mito ayoreo y de la Guerra del Agua del 2000, que fue presentada en la Cumbre del Clima de Copenhague. Él mismo ha estudiado animación en The Animation Work Shop, en Dinamarca, y luego ha capacitado a bolivianos. “Aquí hay talento”, afirma convencido. Y, como no podía ser de otro modo, puso la música a la historia de la Abuela que trae la lluvia.

Recién estuvo por La Paz para su primer concierto en solitario. “En Europa he tocado como solista. ¡Pero en Bolivia...! Ya es otra cosa”, dice, recordando el dicho de que nadie es profeta en su tierra. La idea de tocar en su país surgió durante la composición de la banda sonora del corto: “Como la temática era el agua, tomamos los elementos: la Pachamama, el agua, la tierra, la naturaleza… Hicimos unas melodías que van en relación con éstos y fueron saliendo interesantes propuestas. ¿Por qué no hacer un concierto?”.

Tras su presentación, regresó a Dinamarca. “El clima es bien rudo allá: mucha lluvia, poco sol, invierno largo”, dice este músico potosino que pertenece al grupo Intifusión y ha vuelto a despedirse de esos cerros multicolores que tanto extraña.

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